División europea para elegir al primer presidente de la UE

Los dirigentes comenzaron el encuentro en Bruselas en el que decidirán quién estará al frente del bloque y quién será el nuevo "ministro de Exteriores".
Los dirigentes de los 27 de la Unión Europea (UE) se reúnen hoy en Bruselas para elegir al primer presidente del bloque y al nuevo "ministro de Exteriores". La UE se juega su credibilidad en un ambiente de absoluta división, provocada principalmente por la negativa británica a aceptar al belga Van Rompuy como mandatario. El bloque, que ya ratificó su nuevo tratado, debe ahora lograr dos nombres de consenso que le den una cara ante el mundo.

Después de semanas de negociaciones dirigidas por Fredrik Reinfeldt, primer ministro sueco y presidente de turno de la UE, la lista de candidatos se amplía en lugar de reducirse. La única optimista hasta ayer era la alemana Angela Merkel, ya que el resto de jefes de Gobierno que han hablado hasta ahora esperan una larga cumbre que podría durar hasta mañana. Esta noche la UE podría repetir el culebrón de 2004, cuando para elegir al portugués Durao Barroso a los dirigentes del bloque les dio la madrugada en un enrarecido ambiente.

El candidato con más posibilidades a estas horas de dirigir el bloque europeo es el belga Herman Van Rompuy, apoyado por Berlín y París y rechazado por Londres, a quien la prensa británica está haciendo una brutal campaña en contra porque consideran sus ideas demasiado europeístas. Este candidato, discreto y reputado hombre de consensos que ha sabido pacificar la siempre alterada política belga, es bien visto por los líderes que no quieren a alguien que les haga sombra.

Detrás de Van Rompuy aparecen como posibles presidentes el primer ministro holandés Balkenende, el luxemburgués Juncker, el ex primer ministro británico Blair -a quien rechazan rotundamente los países del Benelux- e incluso otros candidatos como el español Felipe González, la letona Vike-Freiberga o la irlandesa Mary Robinson.

El ministro de Exteriores sueco, Carl Bildt, que ha seguido hora a hora las negociaciones, decía a su llegada al Consejo Europeo que temía que la UE "pierda una oportunidad histórica. Entre los ministros de Exteriores, existe la inquietud de que un grupo de jefes de gobierno tienda a una solución mínima, que reduciría las posibilidades de tener una voz clara en el mundo".

El presidente permanente del Consejo Europeo -que así se bautizó el cargo- debe ser elegido entre la familia conservadora para respetar la mayoría de derechas del Parlamento Europeo y de los gobiernos del continente. Por lo que las negociaciones harían que el "ministro de Exteriores" fuera un socialdemócrata.

En cuanto a la elección del ministro de Exteriores, que además será vicepresidente de la Comisión Europea y que dirigirá un nuevo servicio diplomático con más de 130 embajadas y más de 7.000 funcionarios, el desconcierto es aún mayor. El favorito durante semanas, el británico Miliband, dice que no aspira al puesto. El italiano D'Alema, apoyado en bloque por los socialistas europeos, es rechazado en Europa del Este porque lo consideran demasiado izquierdista. En las últimas horas ha surgido el nombre del canciller español Moratinos, a quien según el diario El País, también apoyaría Sarkozy y que ya fue el enviado especial de la UE para Oriente Medio.

Como decía hace semanas un editorial del Financial Times, a esta hora, si alguien les dice quién será el elegido, no le crean. Se espera una larga noche.

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