División en el bruerismo y críticas por falta de transparencia

Sorpresivamente, los aliados del oficialismo votaron en contra de un expediente con modificaciones presentadas por Razzari. Y a las grietas del propio bloque se le sumaron cuestionamientos desde la oposición por oscuros convenios firmados en torno a la República de los Niños
Ayer fue un mal día para el bruerismo, que como frutilla del postre del plenario del Concejo Deliberante, al poner en consideración el último punto del sumario de temas, protagonizó un desenlace adverso que destapó sus conflictos internos de bloque. Los balances posteriores tildaron al episodio de "papelón", merced a que las desavenencias intrabloque quedaron al descubierto por un tema que, a priori, no ameritaba gran debate. El clima del cierre de la sesión, ergo, fue de absoluta incertidumbre.

Es que todo sucedió en breves instantes, y pocos entendieron el contenido del desenlace que se resumió en tres fugaces pasos. Primero fue la puesta en consideración del mencionado proyecto: un expediente con autoría de Teresa Razzari y avalado por el edil proveniente del gremio Smata Alberto Maya, para "levantar la restricción dominial que afecta al área considerada futura prolongación de las calles 420, 421 y 421 bis de la localidad de Villa Elisa", en donde se emplaza la fábrica de autopartes Taranto SA. Segundo, Razzari introdujo dos modificaciones al proyecto: "incluir en el artículo 4 la firma de un convenio que permita compensaciones urbanísticas", y la vuelta del expediente a la secretaría Legislativa. Allí fue cuando los ediles frecuentemente alineados con el bruerismo torcieron su voto: es que antes de la sesión ya habían acordado que la iniciativa volvería a comisión tal cual estaba.

Por ello, en el tercer y último paso, cuando vieron cambiadas las intenciones pactadas en Labor Deliberativa, los concejales Javier Scaramutti, Oscar Vaudagna, Enrique Caparelli y Carlos Melzi no alzaron sus manos en la votación. Las modificaciones del oficialismo no prosperaron y el bloque quedó virtualmente dividido.

¿Por qué Bruera perdió la votación? Según pudo saber Hoy, la empresa Taranto SA obtuvo la desafectación de dicho predio durante la gestión de Julio Alak, pero arrastraba incumplimientos en materia de contraprestaciones. "Este expediente, para seguir otorgándole beneficios, era muy flojito de papeles, tenía sólo 4 fojas cuando el original de la época de Alak tenía 140", señalaron en este sentido fuentes deliberativas, que insistían en nutrir el expediente. Tildaron la decisión de insistir con las modificaciones como "otra muestra del verticalismo con que se maneja Razzari, que quiso introducir las partes formales que le faltaban al proyecto pero no era suficiente con lo que planteó".

Al finalizar el plenario, un edil de la oposición evaluó que "el bruerismo está muy acostumbrado a aprobar todo de cualquier manera, pero parece que ayer la mayoría automática del Concejo dijo basta al autoritarismo de Razzari".

Rebelión en la granja

Además, en el plenario de ayer el titular del bloque de concejales del ARI-Coalición Cívica, Oscar Negrelli, apuntó a la noticia develada por este diario sobre el fallecimiento por desnutrición de animales en la granja de la República de los Niños. Bregando por mayor transparencia en la gestión, el concejal presentó un pedido de informes fundamentando que la concesión de quien explota dicha granja, así como todo el predio, fue entregada por el bruerismo a una ignota fundación llamada "Valorar". "¿Quién es? ¿Cómo ganó la concesión, si nunca pasó por el Concejo? Si uno ingresa a su página web se encuentra con que no figura el staff, y sus objetivos distan bastante de tener que ver con cuestiones de la niñez", apuntó en tal sentido.

El edil detalló que la República genera onerosos ingresos, "a partir de los tickets de ingreso (estimados en 300 mil pesos), sumados a otros 50 mil pesos por autos y ómnibus, más los dos kioscos, una heladería, dos buffets y salones de alquiler, además de los juegos mecánicos, y todo está siendo explotado por una fundación", indicó el edil.

"Cuando vemos que a fin de año, por rendición de cuentas, esta fundación entrega 114 mil pesos, y ve que el Municipio destina 1.600.000 pesos a la Repu en concepto de mantenimiento, bienes de consumo, maquinaria y equipo, nos preguntamos en qué se va la plata", enfatizó Negrelli.

Cuestionamientos al Presupuesto Participativo

El bloque Unión-Pro presentó ayer un pedido de informe a raíz de las denuncias de los vecinos de Villa Castells, que aseguran que ganaron una obra a través del Presupuesto Participativo para el mejorado de 20 calles del barrio con un presupuesto de 19 mil pesos cada cuadra, pero que hasta el momento el Municipio sólo les colocó tierra colorada.

"Aún resta realizar el 70% del proyecto, y el plazo vence el 15 de septiembre, además de que los montos nos parecen exagerados", señaló el concejal Gonzalo Atanasof.

También desde Unión-Pro, José Arteaga impulsó un proyecto solicitando que se extremen los esfuerzos con el fin de que finalice el conflicto que mantiene IOMA con la Agremiación Médica Platense (AMP), garantizando a los afiliados del mismo la libre elección de profesionales para su atención en salud y con la debida cobertura.

"Es de público conocimiento que IOMA tiene un retraso de tres meses con la Agremiación y los profesionales reclaman una actualización de sus honorarios con el fin de que se actualice el atraso histórico que mantiene la obra social", detalló Arteaga, y agregó: "No puede ser que como respuesta hayan recibido la apertura de un padrón de prestadores directos, condicionando obviamente la atención de los afiliados al empadronamiento de sus médicos".

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