Divididos, las pelotas

Por Reynaldo Sietecase.

El senador Carlos Reutemann perdió la compostura. El alemán impasible, el hombre prudente y medido, estalló de furia: "Que se recontra metan (la candidatura) en el medio del culo". Todo un poeta.

El senador Carlos Reutemann perdió la compostura. El alemán impasible, el hombre prudente y medido, estalló de furia: "Que se recontra metan (la candidatura) en el medio del culo". Todo un poeta. El objetivo de su enojo: Roxana Latorre. Hasta hace una semana, su compañera inseparable en el Senado de la Nación. El 28 de junio pasado los santafesinos, a instancias del Lole, le renovaron su confianza a la dupla de candidatos peronistas. Pero la firma de la ex docente en un dictamen que habilitó la votación de las facultades delegadas al Poder Ejecutivo terminó por convertirla a los ojos del Lole en el mismísimo demonio. El senador está convencido de que se trató de una operación política del kirchnerismo.

Sin embargo, Latorre contraatacó y dijo en una entrevista que su ex compañero "está aconsejado por su mujer y su hija, que no entienden un carajo de política". Además, la senadora aseguró que fue amenazada. También le entró duro a la Sociedad Rural de Santa Fe, a cuyos integrantes asoció con una movida destituyente. El lunes pasado la escracharon en su casa de Rosario. Reutemann se lo había anticipado. Curioso. Justo él que se queja, con toda razón, de los reiterados escraches que le hacen por las inundaciones y los muertos de diciembre de 2001.

Más allá de las declaraciones procaces o altisonantes, la división interna en las huestes del Lole sorprende por otras razones. El ex corredor es un hombre muy desconfiado. Se caracteriza por nombrar en puestos públicos sólo a sus amigos o parientes. La lista de diputados que se acaba de consagrar en la última elección parece armada entre los invitados a su cumpleaños.

En las otras orillas de la oposición, las escenas de crisis se reiteran. Elisa Carrió no quiere a Julio Cobos. El vicepresidente, y a la vez referente opositor, no quiere a Carrió. Sin embargo, en sus respectivos entornos insisten en la posibilidad de un acuerdo. "Yo no lo votaría", anunció la líder de la Coalición Cívica. En cambio, Cobos dijo que sí la votaría. Aunque todos saben que no, que en todo caso se trataría de un voto "no positivo".

Carrió también cuestionó duramente a Margarita Stolbizer por asistir al diálogo convocado por el Gobierno y hasta amagó con instalarse en la provincia de Buenos Aires, el territorio de Stolbizer, para hacer política. Toda una declaración de guerra. Hace menos de dos meses hicieron campaña juntas. Ahora sólo se intercambian reproches. La principal escudera de la dirigente chaqueña, Patricia Bullrich, atizó la hoguera. La relación está rota.

La alianza política que venció al kirchnerismo en su principal bastión, la provincia de Buenos Aires, también parece herida de muerte, aunque todos se cuidan de convocar al velorio. Felipe Solá ya se lanzó como candidato a la presidencia para 2011. Mauricio Macri lo mira con recelo y calla. A su vez, los dos saben que ésa es también la aspiración del tercer socio: Francisco de Narváez. De hecho, no habrá un bloque único en la Legislatura nacional. Sigue la buena relación pero Unión PRO tendrá una bancada y el llamado felipismo, otra.

Por su parte, el hombre más votado en la última elección cuestionó en duros términos a Mario Das Neves. Lo acusó de decir una cosa y hacer otra. En buen romance: Das Neves critica al gobierno nacional pero luego, con el voto de los legisladores de Chubut, lo ayuda a aprobar la delegación de facultades. El gobernador recogió el guante. Aseguró que esos dardos provenían de gente que tenía "mucho tiempo libre". Un argumento que ya había sido utilizado por el ministro Aníbal Fernández en la última contienda electoral cuando tildó a De Narváez de vago.

Las fuerzas de centroizquierda no escaparon a las riñas. Cuando los quince diputados del sector lograron acordar una posición común ante la discusión de la delegación de facultades al Poder Ejecutivo, llegó de España Pino Solanas. El dirigente del Proyecto Sur se reunió con algunos y dijo ante las Cámaras que iban a votar en contra de la aspiración del oficialismo. Los legisladores que ya habían acordado imponer limitaciones a la ley para tener una posición común terminaron transitando caminos diferentes en el recinto. Solanas completó su desembarco castigando a Martín Sabbatella.

En el campo, las espinas. Eduardo Buzzi cruzó sin piedad a Alfredo De Angeli por la última aparición virulenta del entrerriano frente al Congreso de la Nación. "No nos deja bien parados a la mayoría de los productores. No tiene relación con lo que la sociedad está esperando. La sociedad no quiere más enfrentamientos ni empujones", dijo el presidente de la Federación Agraria. Luego agregó: "El dirigente debe ser dirigente y no agitador, el dirigente debe ser quien coordina acciones y no el vocero de los más exaltados". El chacarero más mediático del país eligió no responder: "No le voy a contestar nada". Ahora, un nuevo plan de lucha disimulará por un tiempo las peleas.

Visiones distintas, demasiados egos, legítimas diferencias ideológicas, mezquindades varias, conductas irreconciliables, necesarias peleas políticas, vanidades, operaciones del oficialismo. Lo cierto es que, a pesar de las divisiones propias o inventadas, todos coinciden en algo: la culpa de lo que les pasa la tiene el Gobierno.

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