SUR, dividido tras su salida del poder

El partido que lideró Alberto Icare se encuentra virtualmente dividido. Adolfo Fourés encabeza un sector y Darío Barriga el otro. El debate sobre las alianzas electorales de 2009, divide las aguas. El rol de SUR en el Concejo de Bariloche y en la Legislatura provincial, forma parte de un arduo debate político. Llamadas desde el radicalismo provincial hacen tambalear la continuidad del Frente para la Victoria.
Dos de los socios políticos más poderosos hasta el pasado 30 de mayo, ya casi no se hablan. Adolfo Fourés y Darío Barriga, encabezan dos sectores enfrentados dentro de la estructura del partido SUR. La división se vislumbraba durante el interinato de Barriga al frente del Ejecutivo y terminó por eclosionar con la derrota electoral del 18 de mayo.

Ahora, el partido que lideró Alberto Icare y que tras su enfermedad perdió el poder municipal, se encuentra fraccionado en dos sectores: Darío Barriga, Hugo Cejas, Manuel Vázques, Irma Haneck, Fernando Pantucci, y René Barriga, entre otros, forman parte del grupo más numeroso. En tanto, Fourés es acompañado por Arabela Carreras y Felipe Sutija, en un segundo sector.

Desde la derrota electoral, SUR no realiza una reunión ampliado para afiliados y simpatizantes, y limitó todo espacio de discusión interna a una mesa chica del partido. En ese ámbito comenzaron a plantearse los distanciamientos que terminaron por fracturar el partido.

En voz baja, el entorno más cercano del ex Intendente interino cuestiona a Barriga no haber logrado “separarse definitivamente de la figura de Fourés” durante el proceso comicial. Esta falta de distanciamiento, entienden, provocó una merma de votos a la candidatura de Barriga.

De hecho, en los últimos días Fourés fue corrido de la Comisión de Acción Política que define los lineamientos principales de la fuerza.

Debates

Fuentes de SUR confirmaron a ANB la existencia de dos sectores bien diferenciados que, hoy por hoy, centran su atención en dos temas centrales: el rol de los bloques de ese partido en la Legislatura (Manuel Vázquez e Irma Haneck), y en el Concejo (Barriga, Carreras, Cejas); y las alianzas electorales de cara a la elección de diputados nacionales de 2009.

Es que el grupo de SUR que lidera Barriga renovó contactos con la UCR provincial, y algunos de sus referentes mantuvieron, en General Roca, reuniones con las primeras espadas del oficialismo en el Parlamento. El legislador radical Daniel Sartor mantiene un fluido diálogo telefónico con varios integrantes de este grupo.

Incluso, trascendió internamente que en las próximas horas, Darío Barriga podría viajar a Viedma para mantener conversaciones políticas con dirigentes del gobierno.

En esta misma línea se inscribe que Vázquez y Haneck ya aportaron sus votos para la aprobación de leyes que el radicalismo provincial necesitaba para su proyecto de gobierno. Además, desde lo discursivo no han planteado críticas de fondo a la gestión de Miguel Saiz.

Estas posturas tienen una motivación adicional: el solapado descontento con el Senador Nacional, Miguel Pichetto, por no cumplir con su promesa de continuar viniendo a Bariloche, luego del proceso electoral.

En ese marco, internamente SUR discute con qué partidos como aliados llegará a la elección de 2009, dando ya casi como un hecho que el Frente para la Victoria no tendrá continuidad en Bariloche.

Como contrapartida, desde la constitución definitiva del bloque de SUR en el Concejo –con la llegada de Barriga luego de dejar el Ejecutivo que ocupó interinamente- la posición en relación a la gestión del radical Marcelo Cascón ha sido muy crítica. Barriga llegó a plantear que en caso de no modificar sus políticas, el gobierno de Cascón “deberá soportar manifestaciones y descontento social”, y hasta “gomas prendidas en el Centro Cívico”.

El sector interno de Fourés, Carreras y Sutija, internamente ya se manifestó contrario a cualquier acercamiento con la UCR provincial, que obviamente bajo el paraguas de un acuerdo intenta incluir un relajamiento de las relaciones entre el bloque de SUR en el Concejo y el Ejecutivo Municipal de Bariloche.

Lo cierto es que el partido que gobernó la ciudad durante seis años ya no tiene la cohesión que fue clave para la construcción de su poder. (ANB)

Comentá la nota