Divididas, las potencias europeas estudian un plan de emergencia

Mañana se inicia en Berlín una cumbre que tratará la dura realidad de los países del Este
PARIS.- Una clara línea de fractura divide a las grandes potencias europeas en vísperas de la reunión de mañana en Berlín, que buscará definir una posición común con miras a la cumbre del G-20, convocada para el 2 de abril en Londres para comenzar a reformar el sistema financiero mundial.

La cumbre del G-4 (Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia), ampliada a diez participantes, dedicará una parte a analizar la crítica situación de algunos países y bancos de Europa del Este, que se encuentran al borde del default . Pero el capítulo sustancial de las deliberaciones será aún más arduo porque tendrá que superar las divergencias que surgieron entre la posición común franco-alemana y la actitud de Gran Bretaña, hostil a todo cambio que implique un "exceso de regulación". El primer ministro británico, Gordon Brown, anticipó que desea concentrar sus esfuerzos "en lo que interesa a la opinión pública, es decir, la crisis, el empleo y el proteccionismo".

Al encuentro, inicialmente reservado para los miembros del G-4, también fueron invitados España, Holanda, la presidencia checa de la Unión Europea (UE); José Manuel Barroso por la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE); el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, y el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, que preside el Eurogrupo.

La conferencia se realizará en un marco de extrema tensión, debido a la agudización de la crisis económica en todo el continente y a las amenazas que acechan a algunos países de Europa oriental. "Vamos a ocuparnos de la situación en Europa del Este", aseguró un funcionario de alto nivel en Berlín. Sobre los riesgos de default o quiebra de bancos en Europa del Este, la reunión examinará un plan para actuar en una eventual emergencia. Posteriormente, Barroso se reunirá el 1° de marzo en Bruselas con los líderes de Europa del Este.

"El núcleo de la reunión será la preparación de la cumbre del G-20 y de las medidas que adoptarán los países europeos para enfrentar la crisis y promover una nueva regulación financiera", explicó el ministro francés de Asuntos Europeos, Bruno Le Maire. "Pero la gran dificultad consistirá en acercar las posiciones que, por el momento, no son idénticas", admitió.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, coinciden en la necesidad de aumentar los controles sobre los hedge funds (fondos de inversión libre)y los paraísos fiscales, que representan -a su juicio- el agujero negro del sistema financiero. Brown considera que ninguno de esos dos sectores son responsables de la crisis y pide una distinción entre paraísos fiscales y centros offshore . Sarkozy y Merkel reclaman mayor control y una mejor coordinación de los órganos de regulación, pero Brown considera que esa perspectiva penalizaría la City como plaza financiera de primer nivel. Londres espera contar en abril con el respaldo de Canadá y Australia.

La gran incógnita del G-20 será la posición de Estados Unidos. Ulrich Wilhelm, vocero de Merkel, asegura que "Obama está con Europa". Sin embargo, reconoce que el calendario no es favorable a las grandes decisiones, pues Obama está concentrado en evitar el colapso de la economía.

La sorpresa de la reunión de Berlín podría venir de Alemania. Ayer, Merkel propuso coordinar las políticas de reactivación en Europa y luchar contra el proteccionismo. Esas dos iniciativas podrían constituir el resultado más importante de la conferencia.

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