Divídete y reinarás

El justicialismo, con todos sus matices sectoriales apuntando para el mismo lado, está dispuesto, como siempre, a quedarse con la mayor parte del poder en disputa el próximo 28 de junio. Para eso, ‘retocó’ la ley del 3 por ciento y convirtió a los ‘satélites’ municipales en verdaderas ‘colectoras’ de votos. La oposición sintió el golpe, pero se anima a competir igual.
Parece complejo de explicar pero no lo es tanto. El oficialismo quiere controlar todo y el gobierno necesita ‘entregarle’ a Néstor Kirchner y compañía los dos diputados nacionales que se eligen este año en La Rioja.

Para eso, apeló a una nueva argucia legal y, sin tapujos, modificó la ley electoral en procura de dos objetivos: ‘colectar’ votos a favor de su fórmula de diputados nacionales (Jorge Yoma y Griselda Herrera) y, al mismo tiempo, garantizarle a sus ‘satélites’ departamentales que, aliados con el frente oficialista provincial, podrán sumar los votos necesarios para llegar al 3 por ciento que exige la Constitución para validar los sufragios conseguidos.

¿Difícil?. No tanto. Los partidos (en realidad líneas internas departamentales del PJ), para poder consagrar a sus candidatos si ganan los comicios en los distritos, necesitan alcanzar, como mínimo, el 3 por ciento del total de votos emitidos en la provincia. Una locura impuesta por el reformista Héctor Durán Sabas en la ‘nueva’ Constitución, en la cual quedó entrampado el propio oficialismo.

Es que, para un partido departamental, en cualquier municipio que no sea la Capital o Chilecito, es prácticamente imposible lograr -en votos- el 3 por ciento del total de votos emitidos en una elección. La densidad poblacional en los departamentos -especialmente en los mas chicos- hace inviable esa ridícula imposición que los convencionales oficialistas decidieron implementar.

En ese marco, como el PJ parece decidido a no realizar elecciones internas nunca mas en su historia, creó decenas, cientos de partidos municipales de baja estopa que, en realidad, implican darle un vuelo inexistente a sus propios sectores.

El problema es que la mayoría no iba a alcanzar el 3 por ciento del padrón total de la provincia. Entonces, con tal que lo logren y, de paso, ‘traccionen’ votos para la fórmula ‘grande’ (Yoma-Herrera), decidieron, sin previo aviso, modificar la ley electoral.

¿Cual es la trampa legal que encontraron?. Hacer que esos partidos hagan cientos de alianzas con el frente provincial (Yoma-Herrera) y así, los votos que los candidatos a diputados nacionales consigan sumen a los partidos departamentale, solo para alcanzar el piso del 3 por ciento.

Es decir, los votos que Yoma y Herrera obtengan en toda la provincia no se computan a favor de los candidatos departamentales, sino que se usan como referencia para que esos candidatos lleguen al 3 por ciento.

Por ejemplo: el partido municipal ‘A’ del departamento General Lamadrid -el mas chico- gana la elección con 1.200 votos. Esa suma no llega al 3 por ciento del total del padrón de votantes en toda la provincia. Pero como ‘A’ hizo alianza con el Frente Justicialista del Pueblo (Yoma-Herrera), al solo efecto de llegar al 3 por ciento les reconocen los votos que hayan obtenido los candidados a diputados nacionales.

Eso implica una garantía electoral para las ‘colectoras’ del PJ porque, obviamente, los candidatos del PJ harán alianzas solamente con los partidos municipales que postulen a dirigentes de las distintas líneas internas peronistas.

Así, la oposición no peronista o peronista disidente como el menemismo, será -una vez mas- borrada de un plumazo y la mayoría de los cargos en disputa quedarán en manos de peronistas de distintas facciones.

Cuando el jueves la Legislatura modificó la ley electoral para concretar esa ‘trampa’ legal, la oposición analizó -especialmente el viernes- la posibilidad de no competir en los comicios y provocar un vacío institucional.

Pero la idea quedó a un lado tras decidir, la mayoría de los dirigentes opositores, que es el momento de confrontar porque sostienen que, en realidad, el oficialismo ‘está débil’ y sabe que le costará mucho conseguir los votos necesarios para ganar las dos diputaciones nacionales en juego.

Para eso, debe sacar el doble de votos que el partido que salga segundo, una posición que, al menos en los papeles y si finalmente Julio Martínez es el principal candidato, parece reservada al radicalismo.

A eso apostará la UCR y el resto del arco opositor. A tratar de restarle votos al oficialismo, habida cuenta que Yoma y Herrera no gozan de la ‘simpatía’ de los principales caciques del PJ, quienes incluso ya dejaron trascender que pedirán a punteros y militantes un corte de boletas.

Allí radica una de las claves de la elección que viene. Si el gobierno logra darle al kirchnerismo las dos diputaciones nacionales en juego, la relación Provincia-Nación podría florecer aún mas. Nadie sabe que podrá decidir Néstor Kirchner si el oficialismo riojano no logra ‘ofrendarle’ las dos bancas y pierde una.

La otra clave de los comicios del 28 de junio pasa por las pequeñas disputas de poder local. El bederismo con ‘Pocho’ Brizuela y Teresita Madera, el lunismo con ‘Cacho’ Luna, el quintelismo con una fórmula aún no definida, aspiran a quedarse con el triunfo en Capital.

Y lo mismo pasa en el resto de los departamentos, donde los ‘caciques’ miden fuerzas de cara a saber quien manda en el pueblo hasta 2011.

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