"Me divertí muchísimo"

"Me divertí muchísimo"
A Patito no lo estresó ser figura, pero sabe que si la sigue rompiendo tendrá que "buscar la vuelta" para zafar de la marca. Y de sus goles, elige el primero: "Fue del equipo".
¿Hay algún consejo que te haya dado Montenegro antes de irse?

-Sí, me dijo que me divierta en la cancha.

-¿Y te divertiste?

-Sí, muchísimo...

Y no lo puede disimular. Intenta ponerse serio al hablar, pero de los ojos le salen chispitas y las comisuras de sus labios se esfuerzan por dejar de sonreír, aunque es en vano... Está súper feliz Patricio Rodríguez y disfruta del día después de su gran día. Porque en el Jardín de la República, Patito, Pato o Patota -como lo rebautizó Gallego tras el 4-2- se sacó las ganas en todos los sentidos posibles, se puso la pilcha de ése que se esperaba que surgiera en algún partido pese a que sorprendió apareciendo tan rápido... Y con tutti.

Al menos, él lo siente así. "Sí, me fue bien. Pude convertir, asistir... Creo que fue un partido redondo para mí, y para el equipo porque ganamos, sacamos adelante un resultado que parecía complicado. El triunfo lo veníamos buscando hace tiempo, desde la última vez que fue con Central. Estamos muy contentos", relata con sus 19 años el sentimiento popular del vestuario de Independiente.

-¿Esto te hace crecer?

-Sin dudas. Con todos los partidos sacás cosas buenas y malas, ya sea que pierdas, ganes, juegues bien o juegues mal. Porque que haya hecho todo bien contra Atlético puede dar para pensar que no tengo nada para mejorar, pero sí lo tengo y mucho, más allá del triunfo y mis goles.

Y con la misma tranquilidad con la que se toma su good-show en Tucumán, cuenta que no hubo estridencias en su vida después del domingo poderoso y de sacarle lustre a las 10. "Fue tranquilo. Llegué a casa y estuve con mi familia", explica. Y le es tan fiel a su estilo futbolístico que cuando le toca elegir un gol, se inclina por el de la pelota al piso. "Me gustó más el primero, porque fue una jugada colectiva, entramos tocando, se vio el juego del equipo. De hecho, me puso muy contento porque nos pusimos 2-1, teníamos más gente que ellos y pensaba que, tal vez, servía para ganar y cerrar el partido", comenta sus sensaciones y de pronto le cambia la cara, como le cambió el mundo al Rojo en la cancha con el 2-2: "El empate no lo podíamos creer. Fue como un balde de agua fría, fue más un error nuestro que mérito del rival. Fue raro, nos mirábamos y no lo entendíamos. Por suerte llegó el segundo mío, pero fue más individual, pegándole desde afuera", remarca.

-No es muy común en vos probar así al arco...

-El Tolo ya me pidió que empiece a patear más seguido. Cuando me la dio Núñez, la adelanté y... Había buscado otras opciones, hasta había pateado una pero me la sacó y me dejó con las ganas. Así que le pegué y me gustó.

-¿Pensás que Ischuk no esperaba eso de vos?

-Puede ser, como había hecho siempre lo mismo. Pero se me dio por patear y entró, ja...

-¿Tenés más guardado?

-Ojalá. Quiero tener muchas cositas guardadas. Creo que le voy a tener que ir buscando la vuelta porque cuando se dan cuenta como jugás y como te movés, ya te empiezan a tomar mejor. De hecho, en Tucumán el doble cinco de ellos se tiró para mi lado y entonces rotamos muy bien con Núñez y después con Busse; y los desconcertábamos. Igual, lo importante es que yo lo necesitaba pero Independiente lo necesitaba más. La gente, el equipo... Todos necesitábamos ganar, más allá de que haya hecho dos goles, que haya sido el 10, la figurita... Y en el vuelo de vuelta se notó, estábamos todos más tranquilos.

-¿Se sacaron un peso?

-Seguro. Nos sacamos la mochila no ganar de visitante, de no ganar... Lo mejor sería repetirlo de local, después de visitante, después otra vez de local y así seguir... Nosotros nos preparamos y hacemos todo para pelear.

-¿Sintieron la presión de Gallego cuando dijo que a partir de Tucumán no podían perder más?

-Creo que tenerlo a Gallego de técnico, con todo lo que ganó, ya es una presión. Todos las fechas estamos presionados. Y después de que dijo eso le empezamos a cumplir.

-¿Y cómo se sostiene?

-Ganando siempre.

-Hasta en Lanús...

-Es pasto, es una cancha. Para mí, es lo mismo.

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