Las divergencias se profundizan entre los miembros del G-20

Las divergencias se profundizan entre los miembros del G-20
Las potencias emergentes amenazaron con dejar de aportar al FMI si no tienen más participación
PARIS.- En un enérgico pronunciamiento, las mayores potencias emergentes del planeta (Brasil, Rusia, la India y China) pidieron ayer a los Estados Unidos y a Europa que "coordinen y equilibren" mejor sus políticas de estímulo para asegurar una reactivación rápida y eficaz de la economía mundial.

El denominado grupo BRIC también pidió que las "instituciones financieras multilaterales aumentaran sus préstamos" y, al mismo tiempo, reclamó mayor influencia de voto en el Fondo Monetario Internacional (FMI). Incluso amenazó con cesar de aportar fondos al FMI si no obtiene una mayor participación.

Los cuatro países expusieron su posición al finalizar la reunión de ministros de Economía y presidentes de bancos centrales del G-20, realizada en Horsham, cerca de Londres. El documento del BRIC, difundido poco antes del comunicado final, reveló las divergencias que existen dentro del G-20, grupo de países que representa el 75% del comercio, el 80% de la población y casi el 90% del PBI mundial.

La declaración final no formuló ninguna mención específica sobre la posición del BRIC, pero respondió indirectamente a esas exigencias al señalar la necesidad de aumentar "muy sustancialmente" los fondos del FMI para mejorar su eficacia en caso de tener que asistir a países en dificultades financieras. Ese organismo, que en los últimos meses desembolsó casi 50.000 millones de dólares en créditos de ayuda a los países de Europa del Este, reclama que los fondos de rescate sean aumentados a 500.000 millones de dólares, es decir el doble de la suma actual. El documento final, en cambio, enfatizó el "claro compromiso" de realizar "sustanciales esfuerzos" para tratar de poner término a esta recesión, considerada la más grave en el mundo desde 1930.

La declaración también alude a las profundas divergencias que existen entre los Estados Unidos y Europa sobre la forma de abordar la crisis actual, que mantiene virtualmente paralizada a la economía mundial. El aspecto más significativo es que no menciona la magnitud del esfuerzo que se propone cada país. Estados Unidos pretende que los países europeos aumenten los planes de estímulo al 2% de sus PBI. Esa posición fue desechada por Francia y por Alemania.

"Hemos realizado importantes progresos. Hay gran consenso sobre la urgencia de los problemas que enfrentamos y de las medidas que debemos adoptar", se limitó a comentar el ministro de Finanzas británico, Alistair Darling.

El secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, confirmó el compromiso del G-20 de "hacer todo lo necesario" para "reactivar la economía". Prudentemente, sin embargo, evitó reiterar sus exigencias del lunes pasado, que provocaron una ola de reacciones en Europa.

Saneamiento

El cónclave de Londres decidió acordar "prioridad absoluta" a "sanear el sistema financiero" y ayudar a los bancos a eliminar los "activos tóxicos" para que puedan restaurar su capacidad de préstamo a fin de satisfacer la demanda de créditos que formulan las empresas, indicó un diplomático en diálogo off the record . Los bancos y las empresas de finanzas padecen un grave déficit de liquidez después de haber tenido que asumir pérdidas por más de 1,2 billones de dólares.

Para realimentar el sistema financiero, los Estados Unidos y Europa están decididos a mantener sus tasas de interés en los niveles actuales -uno de los más bajos de la historia- y seguir con sus políticas de expansión monetaria, "incluso a través de instrumentos no convencionales", según el comunicado.

Eso significa que existe consenso en crear moneda para alimentar el sistema. Gran Bretaña fue el primer país que oficialmente adoptó las medidas necesarias para poner en marcha la "máquina de imprimir" billetes.

El G-20, según el comunicado final, también se comprometió a luchar contra toda forma de proteccionismo y a impulsar la creación de nuevos empleos para mitigar la ola de desempleo provocada por la crisis.

Los ministros recomendarán a la cumbre del 2 de abril algunas medidas para regular las actividades de los fondos especulativos y las agencias de notación financieras, consideradas responsables en segundo grado de la crisis de las subprimes. También propondrán a sus jefes de Estado y de gobierno que adopten un programa de "contramedidas" para luchar contra los paraísos fiscales.

Pero la persistencia de divergencias entre Estados Unidos, Europa y el grupo BRIC abre sombríos presagios sobre la cumbre que se celebrará dentro de tres semanas en el Centro ExCel del nuevo barrio financiero de Docklands, de Londres.

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