Divergencias amenazan el encuentro del G-20

Europa y EE.UU., con posiciones enfrentadas
PARIS.- La que comienza será una semana agitada para los líderes mundiales. No bien termine la 64a. Asamblea General de la ONU comenzará en Pittsburgh la cumbre del G-20. Europa y Estados Unidos llegarán el jueves a ese encuentro con posiciones claramente diferentes sobre los temas fundamentales de la economía mundial. Tales puntos de vista resultarán difícil de conciliar durante las 36 horas de negociaciones.

Las divergencias quedaron en evidencia en las últimas horas, cuando los grandes países europeos y Estados Unidos comenzaron a definir sus posiciones. Si bien todos coinciden en la necesidad de adoptar una actitud coordinada para abandonar los programas de sostén económico, existen desacuerdos sobre el problema de las remuneraciones en el sector bancario, las reglas de las instituciones financieras, las normas contables y el proyecto de gravar las operaciones financieras.

Otro de los puntos cruciales será buscar una forma de "equilibrar la reactivación y el aumento del consumo en los mercados emergentes para obtener un fuerte crecimiento a corto plazo", sostuvo el director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn.

A pesar de su proclamado "optimismo", la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, admitió ayer las dificultades que existían para limitar las remuneraciones de traders y directivos de bancos: "Yo conozco la mentalidad norteamericana y puedo decirles que será muy duro".

El presidente norteamericano, Barack Obama, había declarado que no era posible establecer límites a las remuneraciones: "Vivimos en un país donde no se puede fijar límites a las ganancias de la gente", señaló, en un esfuerzo por defender los intereses de Wall Street y disipar las acusaciones de "socialista" lanzadas por la oposición republicana.

La firmeza de Estados Unidos, que en ese punto cuenta con el apoyo de Gran Bretaña y algunos países de Europa del Este, obligó a la UE a renunciar a esa exigencia y buscar coincidencias sobre aspectos técnicos de las retribuciones especiales.

Después de haber cedido sobre ese punto, Europa también empieza a creer que le será difícil llegar a un acuerdo aceptable sobre el aumento de los fondos propios de los bancos a fin de robustecer la solidez del sistema financiero. "Reclamar un aumento del capital de los bancos es la mejor manera de impedir que el mundo vuelva a vivir en 2008", dijo el secretario del Tesoro, Timothy Geithner.

Europa y Estados Unidos, respaldados por China, están de acuerdo sobre el principio, pero difieren en la forma de calcular los capitales.

Francia y Alemania reclaman abandonar el actual principio de contabilizar los activos bancarios conforme al valor del mercado, algo que Estados Unidos no está dispuesto a aceptar. Ese método, según los europeos, fue uno de los motivos que amplificaron la crisis financiera y obligaron a los bancos a registrar pérdidas exageradas en el momento crucial.

"Debemos trabajar para evitar que el mundo vuelva a conocer una crisis de esa naturaleza", declaró ayer Angela Merkel.

El comunicado final del G-20 tampoco mencionará la idea de crear un gravamen a las operaciones financieras, como pretendían los aliados socialdemócratas de Merkel en la coalición alemana. La misma posición era defendida por el canciller francés, Bernard Kouchner. En ese contexto, a menos que haya una sorpresa de último momento, el G-20 parece condenado a arrojar resultados tan moderados como las reuniones precedentes de Washington y de Londres.

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