Distintos momentos para hacer política

Entre las características sintomáticas que tienen los políticos argentinos se encuentra una que los define en forma acabada: la búsqueda de contrincantes. Son como el torero que sale a la pista e invita desafiante a la bestia para que lo encare, donde se pone en juego el mortal equilibrio entre la racionalidad y el salvajismo. En definitiva, un espectáculo que motiva hasta el éxtasis a la tribuna.
En la política neuquina hubo, en los últimos días, dos manifestaciones que podrían asimilarse a esa metáfora. Una desde la oposición partidaria que tuvo su floración en Chos Malal y la otra que la tuvo en el Ruca Che, desde el interior del partido gobernante. Mientras tanto el oficialismo se mueve e intenta demostrar que quiere romper ese axioma.

Jorge Sapag termina dos años complicados desde lo financiero y económico y se puso al frente de la defensa de su gestión, marcando la cancha no en función de la retórica sino de poner en primer plano cuestiones prácticas y concretas. Así enarboló la bandera de llevar respuestas tan directas como hacer un pozo para que un criancero pueda obtener agua subterránea para su ganado, la regularización dominial en forma masiva, y la puesta en marcha de megaproyectos como Marí Menuco o Los Barreales.

¿Un nuevo estilo? ¿Se logró el objetivo de pacificar la cuestión social? Las respuestas siempre en democracia se obtienen en las urnas y ahora falta tiempo para volver a usarlas. Después del 28 de junio cuando los Kirchner miraron la radiografía de los votos, descubrieron que algo no anda bien. Lejos de amilanarse tomaron la iniciativa política y, desde entonces, monopolizaron la agenda pública. Renacieron de la ceniza. Una lección que es probable que haya sido ejemplificadora para la política de cabotaje provincial donde todo parece indicar que ese personalismo está obteniendo tonos tornasolados hacia la construcción colectiva.

La lectura a mediano plazo que hace el gobierno neuquino es que hay determinados indicadores que auguran un equilibrio para el año próximo, lo que puede ser una plataforma donde la política se exprese en un clima más tranquilo. Aunque habrá manifestaciones de gremios estatales que pugnan por aumentos y se terminarán los ingresos extraordinarios, se logró postergar el peso de la deuda de los bonos en dólares, se amplió el porcentaje de endeudamiento y siempre se tiene esperanzas de una señal respecto al precio de los hidrocarburos que dependen de decisiones nacionales.

Otra época

Quien parece estar en una carrera paralela en busca de recuperar los espacios de poder perdidos es el ex gobernador Jorge Sobisch, quien encabezó un acto en el estadio Ruca Che con el objetivo de juntar militancia del Movimiento Popular Neuquino de cara los próximos dos años.

Pese a que los organizadores del encuentro político esperaban reunir más de 10 mil personas, la convocatoria llegó, con viento a favor, a la mitad de ese número. Además, lejos estuvo Sobisch de aquellos actos en los que su figura se llevaba todo por delante. Se lo observó con el andar más cansino, como si hubieran pasado muchos años luego de su salida del gobierno. Además, quedó claro que su capacidad de convocatoria cayó varios escalones y que será muy difícil que recupere ese espacio perdido. Aunque en política, y más en Argentina, no se puede anticipar a ciencia cierta cuál será el desenlace de su carrera como dirigente.

En la otra vereda, el oficialismo provincial, con Sapag a la cabeza, hará una gira de fin de año por el interior de la provincia, que tendrá como cierre un acto en Neuquén capital. Desde el entorno del gobernador le restaron importancia al encuentro del sobischismo del viernes y aseguran que ellos están en otra sintonía. Sin duda que la concurrencia en el Ruca Che les da pie para hacer ese tipo de afirmaciones.

Además, aseguran que por el momento están abocados a cuestiones de gestión y por eso se puso en marcha el canal Marí Menuco Confluencia que permitirá garantizar el suministro de agua potable a la ciudad de Neuquén.

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