Distintas posturas en la oposición sobre el tope horario para boliches

Desde el radicalismo aseguran que no es la única medida que se debiera discutir, sino que hay que tomar decisiones integrales. Los kirchneristas asoman proclives a aceptar una norma que limite el esparcimiento nocturno. Y otros avisan que la única experiencia que hubo no dio resultados.-
La propuesta de regular el horario de los bares y los boliches esbozada por el secretario de Gobierno, Ariel Ciano, fue recibida de manera disímil por los bloques opositores. Mientras desde el radicalismo aseguraron que el tope horario en sí mismo no es suficiente para terminar con los problemas de la nocturnidad, las bancadas kirchneristas creen que haría falta una decisión de esa naturaleza.

El Concejo Deliberante no comenzó a ocuparse del tema después de leer la sugerencia del gobierno de Gustavo Pulti, para el que los bares debieran cerrar a las tres de la madrugada y los boliches, a las cinco o, a más tardar, a las cinco y media. En rigor, la discusión había comenzado varios meses antes, cuando la jefa del bloque radical, Cristina Coria, reflotó un viejo proyecto de la gestión de Daniel Katz.

"Si no se toman un conjunto de medidas, el problema de la nocturnidad no se resuelve. El tope horario es una medida más efectista que efectiva. Se puede discutir, pero también habría que ejercer otros controles", opinó su compañero de bloque Maximiliano Abad.

Según el edil, no se controlan los autos que estacionan en la costa, en los que los jóvenes se juntan a tomar alcohol, como tampoco se controlan los negocios que venden bebidas alcohólicas a domicilio. El subsecretario de Control municipal, José María Lopetegui, ya adelantó que el Gobierno piensa ponerle límites a esa actividad comercial, pero todavía no envió ningún proyecto al cuerpo legislativo.

"Largar a los chicos en plena noche, con la ola de inseguridad que hay, puede ser contraproducente. El remedio puede ser peor que la enfermedad", agregó Abad, para quien debe haber más policías en la vía pública para evitar desmanes, se tienen que llevar adelante tareas y programas de concienciación, y hasta pidió que se controlen las bebidas que se venden en los boliches.

"De eso nadie habla, pero habría que ver si en algunos casos no las inyectan o las mezclan", mencionó. "En realidad, lo que hace falta es un cambio cultural, que no se da de la noche a la mañana con el establecimiento de un horario límite. La Ley Duhalde ya demostró que eso, en forma aislada, no sirve".

La kirchnerista Viviana Roca (Frente Nacional y Popular Marplatense), considera, en cambio, que es el momento indicado para tratar una norma que fije el momento en que debe terminar la diversión de los jóvenes. "La Provincia ya está hablando del tema, pero de todos modos es una definición que le corresponde al Municipio. Se trata de tomar una decisión política", comentó.

Roca señaló que el subsecretario de Control le prometió que en los próximos días convocaría a una mesa intersectorial para abordar el debate. La formación de ese espacio había sido una solicitud del Concejo, y Lopetegui se había comprometido a ponerlo en funcionamiento.

En cuanto a la propuesta que hizo Ciano, la concejal dijo, con una pizca de ironía, que le parecía "bárbaro" que el Ejecutivo definiese su postura sobre el tema, porque hasta ahora no lo había hecho. "Sucedía algo similar que con lo que se da, en estos momentos, con el traslado de bares de Alem a la escollera Norte y con las tarjetas de aproximación en el transporte", lanzó.

Para Carlos Filippini (Frente para la Victoria), la fijación de un horario de salida de los centros de esparcimiento nocturno "tiene sentido sólo en algunas franjas de edades". A su juicio, con los adolescentes que todavía están en edad escolar podría dar resultado, pero cree que para una persona adulta cualquier norma que se apruebe debiera ser más flexible.

"Sin ninguna duda que establecer un ordenamiento va a generar un beneficio para el conjunto de la sociedad. Pero es un asunto bastante complejo desde el punto de vista de las libertades individuales", matizó.

El edil puso en foco dos déficit que, a su entender, tiene la ciudad: carece de cámaras en las calles y no tiene el alumbrado necesario. "Son cuestiones de seguridad complementarias que se son clave y se deben atender".

Ricardo Alonso (Unión Peronista) fue sucinto: "No estoy de acuerdo con establecer un horario. Que comprueben que es eficiente. La única prueba que se hizo no dio resultados", deslizó, en referencia a la puesta en práctica por Eduardo Duhalde en su etapa de gobernador bonaerense. "Los chicos salen borrachos y van a quedar dando vueltas de noche por las calles", arguyó.

Comentá la nota