Distensión y avances en la Cumbre, pero aún quedan puntos por resolver.

Además del tema cubano, se espera un anuncio de fondeo para el BID.
Puede ser que Trinidad y Tobago, un país que consiste de dos islas unidas por un ferry, pase a la historia con esta 5ª Cumbre de las Américas por ser un punto de inflexión en las relaciones de América Latina con EE.UU.. Las señales de reiniciar negociaciones con Cuba emitidas por el presidente Barack Obama produjeron un reacomodo regional. El primer indicio fue que Brasil y Argentina aceptaron participar de la cita fijada para hoy entre los 12 países de Unasur y el jefe de la primera potencia mundial. Los brasileños, sin embargo, dieron a esa cita -que durará 45 minutos- una trascendencia relativa.

El segundo dato fue el discurso de Cristina Kirchner, donde la presidenta argentina contra toda presunción, habló de la necesidad de que EE.UU. ponga fin al embargo y se entusiasmó con la posibilidad de que surja un "nuevo orden político regional", de cooperación pero sin injerencias. Hubo otras declaraciones que estuvieron a tono, como la del venezolano Hugo Chávez que anticipó su "buena disposición" respecto de la actual administración norteamericana y llegó a augurar "una nueva era" en el continente.

Sin embargo, en los principales protagonistas sudamericanos había cierto grado de cautela. De Brasil no hubo ninguna expresión, ni de fastidio ni de alegría. Seguramente se reservan para hoy dar una opinión más contundente sobre los acontecimientos. Que hayan aceptado estar en la cita con Obama, a pesar del modo desprolijo en que fue tramitada , ya señala que para el presidente Lula da Silva es un "primer paso importante", como había descrito ya el canciller Celso Amorim. Hay varias cosas en juego: por un lado, la "democratización" de los vínculos hemisféricos, en la que todos los jugadores estén en condiciones de pares y no de jefes y subordinados. Este punto, en principio, parecería estar saldado. Hay sin embargo otros dos elementos que distan de tener respuestas. El más importante tiene que ver con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). ¿Se lo capitaliza para aumentar su poder de fuego en materia de créditos? ¿En cuánto? Hasta ahora, según el propio titular de la entidad el colombiano Luis Moreno, al BID ya le incrementaron en 150% su capacidad prestamista. Y de hecho, hoy se cerrará en una cita entre el jefe de la institución y la presidenta Kirchner la cifra de una de esas líneas de financiación para proyectos concretos de infraestructura, salud y educación. El grado de ayuda que esté dispuesto a dar Obama (para ser menos refinados, el dinero que esté dispuesto a poner para ayudar a la región, muy afectada por la crisis) influirá sin duda en la predisposición de los países sudamericanos.

Pero en el escenario hay un tercer asunto que en Brasil distan de desdeñar y se refiere a las cuestiones de seguridad y defensa. Fuentes diplomáticas contaron a esta enviada que Obama tendría la intención de revitalizar a la Junta Interamericana de Defensa. La respuesta de los sudamericanos dependerá en gran medida de qué rol le pretende asignar Washington a la "cooperación" en el combate al narcotráfico y al contrabando de armas. En las grandes capitales sudamericanas hay una convicción: que el combate a las drogas y al negocio de las armas puede ser abordado perfectamente desde un organismo regional como debe ser el Consejo de Seguridad que será propuesto en la próxima cumbre de Unasur. Ya existe el de Defensa, firmado por los 12 países del bloque sudamericano.

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