Una disputa en todos los frentes

La pulseada entre el gobernador Juan Schiaretti y su antecesor, José Manuel de la Sota, es más subterránea que pública. Si bien es cierto que hubo chisporroteos y cruces de declaraciones que vieron la luz, la disputa es sorda y más fuerte puertas adentro.
Mientras Schiaretti instruyó a sus funcionarios más influyentes para que recojan adhesión a su aspiración de presidir el PJ entre los intendentes del interior, los delasotistas estuvieron a punto de aguarle el emprendimiento más importante de su gestión: el proyecto de ley para aprobar un endeudamiento por más de 1.300 millones para construir una red de gasoductos en el interior.

Cada dirigente e intendente es importante en esta disputa. De allí, que no sorprenda que el ex delasotista Sergio Busso hoy cotice en alza para reemplazar a Francisco Fortuna, como presidente provisorio de la Legislatura.

Busso es un dirigente con peso en el sur provincial, el territorio donde el PJ asienta gran parte de su caudal electoral. Pero, sin dudas, que su condición de ser un hombre que estuvo muy cerca de De la Sota y ahora juegue de manera decidida para Schiaretti, fue lo que decidió a que en la Casa de las Tejas lo tengan como el gran candidato para convertirse en el tercero en la línea sucesoria del gobernador.

Las internas están convocadas para el 22 de noviembre, pese a que ya existe un pedido de postergación por parte de un grupo de intendentes. Hoy, nadie se anima a pronosticar si este pedido tendrá consenso, con lo cual se podría evitar la confrontación entre los dos dirigentes más importante de la década del PJ en el poder.

Cerca de Schiaretti aseguran que no hay vuelta atrás. El gobernador le dice a sus íntimos que dejarle la presidencia del peronismo a De la Sota sería una entrega adelantada del poder. Los delasotistas, por su parte, definen que piensan en el futuro y que Schiaretti no tiene horizonte, porque no puede aspirar a la reelección. Dicen que seguirán apoyando al Gobierno provincial, pero quieren a De la Sota liderando al partido.

La disputa es en todos los frentes y amenaza con afectar la gestión provincial.

Comentá la nota