Disparen contra Boca

El mundo del fútbol, con San Lorenzo a la cabeza, pone el grito en el cielo por los dos últimos arbitrajes del puntero. "Da bronca que no se hable de cómo lo están ayudando", estalló el Pitu Barrientos. Hasta Migliore se quejó. Olé da su veredicto.
Hay un dato de la realidad que derrumba cualquier teoría conspirativa: Boca le remontó a San Lorenzo una desventaja de 11 puntos, le sacó otros cinco y hoy dejó como contendiente directo al título a Tigre. La resurrección de uno y el derrumbe de otro fue tan resonante, tan contundente, que acota el margen para la polémica. Pero esto es fútbol. Y la pimienta está en la polémica. Sobre todo tras los dos últimos pésimos arbitrajes, con San Martín de Tucumán y el del domingo con Racing, que favorecieron al hoy único puntero del Apertura y pusieron a todos contra Boca.

"No hay peor ciego que el que no quiere ver. Lunati vio que no toqué a Figueroa en el penal y no sé cómo hizo Battaglia para terminar el partido sin amarilla", disparó Pablo Migliore, dolido por la derrota a pesar del cariño a su ex equipo. Y Pablo Barrientos también alzó la voz de la protesta en nombre de San Lorenzo: "Al margen de que nosotros tenemos que pensar en lo nuestro y reconocer nuestros errores, da bronca que no se hable de cómo lo están ayudando a Boca. La gente se da cuenta", criticó. Pero lo cierto es que hasta esos dos partidos, que por supuesto no es detalle menor que hayan sido en el tramo decisivo del torneo, no se había escuchado ninguna queja de la gran familia del fútbol. Tal vez porque hasta hace diez días a Boca no le habían cobrado ningún penal en el torneo a pesar de que los tuvo. A saber: una infracción de Dutari (Godoy Cruz) a Palacio en Mendoza, una mano en el área de Pablo Jerez (Tigre) y otros dos que omitió Laverni tras sendas manos de Espínola y Gandolfi (Arsenal)... Ante San Martín sí le dieron uno por un agarrón y no le cobraron uno en contra por un patadón de Battaglia a Pérez Castro. Y la polémica que estalló en Tucumán se hizo cuestión de Estado con los nuevos desaciertos de Pablo Lunati en la Bombonera.

En el repaso de cada uno de los partidos de Boca, San Lorenzo y Tigre a lo largo del torneo aparecen tiros de la Justicia para un lado y para el otro. Incluso en el mismo partido, como en el clásico entre los dos primeros en la Bombonera, sólo el mal arbitraje de Pezzotta permitió que Boca terminara con Vargas (reiteración de faltas) y Viatri (planchazo a Rivero) en la cancha y que Miguel Russo pudiera meter un cambio por el Pitu Barrientos, que no sólo no fue expulsado en su momento sino que tampoco fue sancionado por irse al vestuario devolviéndoles escupitajos a los hinchas de Boca. Y, en el mano a mano, así como Boca ligó un penal de arriba con Racing, a San Lorenzo le pasó exactamente lo mismo con el que le dieron ante Newell's tras un piletazo de Adrián González en el área rival. En el recuento fino de las jugadas polémicas a lo largo del torneo, el equipo de Russo 11 veces fue favorecido y ocho perjudicado. La última: la falta que no fue en el gol de Huracán.

Tigre, al que menos se escuchó quejarse en toda esta historia, también tiene sus motivos para patalear: de cuatro infracciones inexistentes (una ante San Martín de Tucumán, dos ante Argentinos y otra ante River el último domingo) ligó cuatro goles y dos derrotas. Malos fallos y, también, mala suerte, porque cada uno de esos tiros libres terminó en el fondo de su arco (Leone, Recalde, Scotti y Salcedo).

¿Robo escandoloso? ¿Sólo excusas baratas? Todo depende de la camiseta con la que se mire...

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