Disparan a Venezuela en Washington

El director nacional de Inteligencia de EE.UU. informó al Congreso sobre las amenazas a la seguridad de su país. Y remarcó a Chávez y su "populismo" como centro de un eje antiamericano de varios países.
El jefe de Inteligencia de EE.UU. informó al Congreso sobre las principales amenazas que enfrenta Estados Unidos, e identificó el "populismo" antiamericano y anticapitalista encabezado por Venezuela como el más serio en América latina. A nivel mundial la lista incluye la guerra cibernética, la crisis económica, Al Qaida, el narcotráfico y el cambio climático.

En la evaluación de América latina, Dennis Blair, director de Inteligencia Nacional, asegura que la gobernabilidad "democrática" permanece firme en la región, algo definido como gobiernos comprometidos con la "democracia representativa, liberalización económica y relaciones positivas con Estados Unidos". Pero advirtió que en algunos países la "democracia y políticas de mercado" permanecen en riesgo por crimen, corrupción y mala gobernabilidad, algo que la crisis económica ha empeorado, y señaló a México y Centroamérica, donde los carteles de droga y la violencia "minan la seguridad básica".

La otra amenaza a la gobernabilidad democrática proviene de "líderes populistas electos que proceden hacia un modelo político y económico más autoritario y estatista". Mencionó a Venezuela, Bolivia y Nicaragua, y advirtió que estos países se han ligado para "oponerse a la influencia y políticas de Estados Unidos en la región". Venezuela es identificada como el líder de estas fuerzas: "Hugo Chávez se ha establecido como uno de los detractores internacionales de Estados Unidos más reconocido, por sus denuncias contra la democracia liberal y el capitalismo de mercado, y su oposición a las políticas e intereses de la región".

No sólo ha impuesto un "modelo político populista autoritario" en su país, sino que ha formado una alianza de "líderes radicales en Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y, recientemente, Honduras", que se oponen a casi toda iniciativa de política norteamericana en el área.

Ante esta evaluación, el embajador de Venezuela en Washington, Bernardo Alvarez, envió una carta al Congreso en la que denuncia los calificativos hacia su país en la evolución de Inteligencia. "Como en años pasados, el informe está lleno de acusaciones políticamente motivadas y cínicas contra mi país... Venezuela es una nación soberana que demanda respeto a su derecho de marcar su propio destino", afirmó. Agregó que este tipo de informes fueron empleados por el gobierno de George W. Bush para alentar el golpe contra el presidente Hugo Chávez en 2002. Advirtió a los legisladores que "una vez más estamos viendo intentos para criminalizar a nuestro gobierno y alentar a sectores de la oposición venezolana que buscan maneras no democráticas para alcanzar el poder". En su carta responde punto por punto a las afirmaciones críticas hacia Venezuela.

Blair, en referencias breves a otros países de la región, señala que Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador continúan imponiendo cambios para mantenerse en el poder de manera autoritaria, y que las relaciones con Washington han empeorado desde que Morales expulsó al embajador estadounidense y agentes de la DEA y cuando Correa no renovó el contrato de una base militar. Mientras tanto, Brasil es calificado como lo mejor de la región: "Brasil, con una democracia estable y competitiva y una economía robusta, es una de las historias de éxito en la región".

A la vez, advierte que el crimen y corrupción crecientes en el norte de Centroamérica (El Salvador, Guatemala y Honduras) ponen a prueba esos gobiernos, e indica que las tasas de homicidios ubican esa región entre las más violentas del mundo. Afirma que Honduras aún enfrenta "incertidumbre política" y que su nuevo gobierno tendrá que batallar para lograr el reconocimiento internacional a la vez que enfrenta la oposición de los simpatizantes "más radicales" del depuesto ex presidente Manuel Zelaya. Cuba ha "demostrado pocas señales de que desea una relación más cercana con Estados Unidos", mientras atraviesa dificultades económicas, amortiguadas en parte por el petróleo venezolano. "El presidente Raúl Castro teme que un cambio económico rápido o significativo minaría el control del régimen y debilitaría a la revolución, y su gobierno muestra nula señal de aflojar su represión de disidentes políticos".

A escala mundial, la principal amenaza que enfrenta Estados Unidos identificada por el jefe de Inteligencia se ubica no en algo físico, sino en el ciberespacio. "La seguridad nacional de Estados Unidos, nuestra prosperidad económica, el funcionamiento cotidiano de nuestro gobierno depende de una infraestructura de información pública y privada, la cual incluye telecomunicaciones, redes y sistemas de computación y la información dentro de éstas. Esta infraestructura está severamente amenazada", afirmó.

La expansión exponencial del universo cibernético es vulnerable a aquellos que desean dañar los bienes públicos y privados "vitales a nuestros intereses nacionales", indica Blair. "Enfrentamos a estados nación, redes terroristas, grupos de crimen organizado, individuos y otros actores cibernéticos con combinaciones diversas de acceso, sofisticación técnica e intención. Muchos tienen la capacidad para atacar elementos de la infraestructura informática de Estados Unidos para la recaudación de inteligencia, el robo de propiedad intelectual o la interrupción", agregó, al anunciar masivas iniciativas para evaluar la amenaza.

Blair hizo referencia a una amplia gama de amenazas y preocupaciones, incluidas la crisis económica internacional, el reto de la energía, la amenaza latente de Al Qaida, la proliferación de armas de destrucción masiva y las dinámicas políticas en Medio Oriente, o países como China, India y Rusia. Recordó que el cambio climático tendrá implicaciones amplias para la seguridad estadounidense durante los próximos 20 años, ya que "agravar problemas mundiales existentes –como la pobreza, las tensiones sociales, la degradación ambiental, el liderazgo

inefectivo e instituciones políticas débiles– que amenazan la estabilidad estatal (...) El cambio climático por sí solo probablemente no detonará fracaso en ningún estado hasta 2030, pero podría contribuir potencialmente a conflictos intra, o menos probable, interestatales".

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