Disminuye el nivel de reservas

Su merma condena al país a importar
El principal problema que enfrenta la Argentina en materia energética es la merma sistemática de su nivel de reservas, una realidad que lo condena a importar cada vez más y depender de los precios internacionales.

"A fines de los ochenta, había reservas para cubrir 30 años de abastecimiento, mientras que hoy las reservas probadas solo alcanzan para cubrir siete años", señaló el ex secretario de Energía Jorge Lapeña.

Esta merma limita las posibilidades de aumentar la producción, porque, como dicen los petroleros, al no aparecer nuevas áreas productivas, "se obliga a poner más bombillas en el mismo mate"; y el resultado inevitable es que disminuye fuertemente la cantidad extraída por cada pozo. Como ejemplo, basta decir que un pozo produce hoy la mitad de lo que producía a fines de los noventa.

"Hace diez años me preparo para ver al país como importador de gas y petróleo; algo que en décadas anteriores era inimaginable. Lamentablemente, se manejó muy mal el sector", dijo Juan Rosbaco, especialista en petróleo, del ITBA.

Para el economista Alieto Guadagni, en tanto, es alarmante que se les pague a los productores locales un precio varias veces inferior al que se desembolsa por el gas boliviano o el suministrado por el barco regasificador. "Esta política irracional explica la reducción de nuestra producción de gas y la fuerte y acelerada disminución de las reservas", explicó.

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