Un diseño que les calza al PJ y la UCR

Los que van a desaparecer son los clubes de fans. La reforma es para fortalecer a los partidos políticos". Un legislador aliado del kirchnerismo fue testigo de la confesión que hizo Cristina la semana pasada, tras las bambalinas del Teatro Argentino de La Plata.
Según la fuente, la Presidenta descalificó genéricamente a "los emprendimientos personales" y completó la frase mencionando a las únicas fuerzas a las que concedió categoría de "partidos nacionales": el PJ, la UCR y el socialismo.

Como un fenómeno de infrecuente coincidencia, los referentes que no están comprendidos en algunos de esos tres partidos -desde opositores acérrimos hasta aliados incondicionales del Gobierno- validaron el comentario atribuido a Cristina, al admitir a coro que la reforma los afecta en forma directa.

Casi todos ellos encajan en la definición de figuras emergentes de la crisis de los partidos tradicionales y ahora se preguntan si es incrementando las exigencias para la supervivencia de sus agrupaciones como se intentará alentar la renovación política.

Motivos para preocuparse tienen de sobra. Los partidos de menor estructura empezaron a abrir por adelantado el paraguas frente a la lluvia de afiliados a las fuerzas de mayor porte que podrían ser enviados a intervenir en sus internas para favorecer al candidato que más les convenga. También, porque se les obligará a pensar más de dos veces si les conviene ampararse en una alianza electoral -y en condiciones poco favorables-, antes que arriesgarse a quedar debajo de los topes requeridos si se presentan a la interna abierta con candidatos propios. Podría darse el caso de una figura taquillera en el plano social que por no tener rivales despierte escaso interés para atraer votos en una primaria. Sobre todo, si otras fuerzas dirimen en el mismo acto un duelo que concentre el interés de propios y ajenos.

Como hace tiempo que los proyectos que aterrizan en Congreso tienen menos de visión de largo plazo que de conveniencias de coyuntura, vale a esta altura señalar con pelos y señales quienes salen más beneficiados de sancionarse la ley. En principio, las cúpulas del PJ y la UCR. Tienen aparato y extensión territorial suficiente como para maximizar la posibilidades de sus candidatos en el tipo de primarias que se propone.

A Néstor Kirchner puede que no le tomaran las medidas para confeccionar el texto. Pero da la casualidad que maneja los hilos del peronismo -aunque haya dejado de ser su jefe formal- y su candidatura, o la de quien él impulse, podría capitalizar los efectos de la norma. Uno es el de disciplinamiento: se le pone un corset a los "heridos" de la interna para negociar con otra lista que pase con la "ambulancia", una traba para peronistas anti K que se postulen por afuera. Otro efecto: los obstáculos para que se presenten candidatos de partidos chicos que puedan sacarle votos por izquierda (¿Pino Solanas?).

El jefe radical, Gerardo Morales, deja su cargo en diciembre, pero su sucesor tendría ventajas similares, que trasladaría a Julio Cobos, el crédito partidario para el 2011. No tendrían fugas tras la interna y le trasladan un dilema a la Coalición Cívica de Elisa Carrió y el socialismo de Hermes Binner: aliarse en situación desventajosa o sacar a luz la inferioridad de su estructura. ¿Y Mauricio Macri? El PRO sigue aún a escala de partido chico.

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