Hay discusiones sobre la economía pos-electoral

Por: Marcelo Bonelli

Mientras el Gobierno maneja datos alentadores sobre la evolución de la actividad económica y baraja cambios en el Gabinete, los empresarios buscan reducir la incertidumbre.

La Argentina estaría en recesión, pero habría comenzado en el segundo trimestre del año una nueva estabilidad en la actividad. Esa es la conclusión de un informe oficial, secreto y confidencial, que la Casa Rosada guarda bajo siete llaves.

Clarín confirmó su existencia y que se trata de un trabajo de una repartición del Estado. El texto reservado dice lo siguiente: que la economía argentina tuvo un retroceso del 2% en el primer trimestre del año y que la caída real fue del 1% en el ultimo trimestre del 2008.

En otras palabras: según la teoría económica, dos trimestres seguidos de retracción, técnicamente es recesión.

Pero el documento oficial sobre las cuentas nacionales sostiene otras cuatro cuestiones claves:

Revindica que la caída de la actividad en Argentina es muy inferior en comparación al resto del mundo.

Señala que la actividad se estabilizó en el segundo trimestre y daría un crecimiento cero.

Asegura que se espera un tercer trimestre similar y un repunte en el último trimestre del 2009.

Así, el informe confidencial del Gobierno proyecta un leve crecimiento anual del 0,5% al 1% para el 2009.

Existen unas pocas copias del documento y de su contenido tienen conocimiento sólo un par de ministros del área económica. Sus proyecciones no incluyen los informes distorsionados del INDEC y los miembros del Gabinete Productivo conocen parte de sus conclusiones.

Los datos cierran con las proyecciones privadas y también con las estadísticas de la Unión Industrial. El movimiento empresario esta obsesionado por la incertidumbre que genera en la economía el incierto resultado electoral.

La influyente Asociación Empresaria Argentina tratará la situación el próximo miércoles. Ayer, Luis Pagani manifestó claramente la preocupación de los empresarios por la designación de los directores estatales en empresas privadas.

Para la AEA esa decisión no puede ser impuesta a las empresas como hace la ANSeS. Por eso serenaron los ánimos las designaciones de figuras de consenso como Aldo Ferrer, Miguel Peirano y Mario Blejer.

Rodolfo D'Onofrio, el influyente titular de la Caja de Ahorro, convocó a un grupo de empresarios para tratar la preocupación de los hombres de negocios.

En ese encuentro de banqueros se habló de la "primavera" financiera y se comentó un paper secreto de la Unión de Bancos Suizos sobre la economía "post-electoral" de Argentina.

El trabajo, que circuló sólo discretamente en Wall Street, plantea tres escenarios. Primero, desestima que venga una política económica más liberal impulsada por los gobernadores y también desecha un proceso "a lo Hugo Chávez".

El economista Javier Kulesz - su redactor - concluye lo siguiente: "Que con un ajustado triunfo electoral continuará una política económica con 'ADN K', pero con mayor ajuste fiscal". En otras palabras: esto garantizaría el pago de la deuda.

Por eso también se esperan cambios en el gabinete económico. En la Casa Rosada se admite la necesidad de contar con un ministro de Economía que ocupe el centro del debate económico. En la Unión Industrial se afirma que Amado Boudou aspira al Palacio de Hacienda y que el ex presidente Néstor Kirchner propicia el ascenso de Ricardo Echegaray.

Echegaray podría ocupar la poltrona de Economía y también es uno de los candidatos a reemplazar a Sergio Massa en la Jefatura de Gabinete. Se trata de un duro que interpreta claramente la posición de Olivos. Carlos Fernández podría ser trasladado a la AFIP.

Ayer se trató el tema en la reunión de los industriales que conducen la UIA. Pero el encuentro de la agrupación "celeste y blanca" que lidera Héctor Méndez, tuvo una sorpresa: reapareció Cristiano Rattazzi, después de sus declaraciones contra la UIA y el modelo de "vivir con lo nuestro" que defendió todos estos años la central fabril y también ADEFA.

Ratazzi comunicó ahí que la semana próxima entregará una nota al propio Méndez y le pedirá que la lea el martes en la reunión de la UIA. El empresario adelantó que en su texto reconocerá que se "equivocó", y que expuso a un "mal momento inmerecido" a la cúpula fabril. Pero también aclaró que utilizará un viejo mecanismo para justificar su exabrupto: dirá que fue "mal interpretado" por los medios de comunicación.

La decisión de Ratazzi de escribir la misiva - su borrador está redactado - obedece a un ultimátum de la cúpula fabril, porque hace una semana le pidieron que ratifique o rectifique por escrito su posición contra la UIA. Daniel Funes del Rioja fue su principal aliado, para buscarle una salida y lo defendió frente a duros embates. Roberto Arano lo acusó directamente: "Justo Ratazzi habla de prebendas, siendo representante de la industria automotriz".

El traspié dejó otro saldo: frenó la participación formal de la UIA en el Grupo de los 7. Osvaldo Rial recordó que la central fabril se retiró de ese agrupamiento al final del menemismo. Héctor Méndez tuvo que aclarar: "No hay giro político en la UIA".

Pero el G-7 tuvo otro traspié inesperado y desconocido. Mario Llambías desacreditó la representatividad y la presencia de Néstor Roulet - vice de CRA, en el encuentro que organizo ADEBA.

Así, la convulsión afecta un proyecto impulsado por Jorge Britos: buscar algún acuerdo empresario, para darle mayor gobernabilidad a la Casa Rosada después del recuento de los votos.

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