La discusión sobre las reservas es por más de US$ 6.569 millones

Por: Daniel Fernández Canedo

La decisión de usar las reservas del Banco Central para pagarle la deuda a acreedores privados entró en un cono de sombra.

El decreto de creación del Fondo del Bicentenario decía el 14 de diciembre pasado que "la urgencia en la adopción de la presente medida hace imposible seguir los trámites ordinarios previstos por la Constitución Nacional para la sanción de las leyes".

Anteayer, la Presidenta dijo que el tema será tratado en marzo, cuando el Congreso vuelva a sesionar.

La supuesta urgencia de diciembre ahora pasa a marzo y, previamente habrá que esperar, si se produce, el desbloqueo judicial para tratar la cuestión.

Desde la oposición, entre tanto, comenzaron a sacar cuentas y creen que la disputa por el uso de reservas para pagar deudas será por US$ 18.000 millones y no por los US$ 6.569 millones que anunció el Gobierno.

Se basan en que el DNU de Cristina dice que las "reservas de libre disponibilidad" podrán aplicarse a cancelar deudas del Estado.

Y, según la visión oficial, si las reservas totales son US$ 48.000 millones y la base monetaria equivale a US$ 30.000 millones, las reservas disponibles alcanzarían a los US$ 18.000.

En el futuro, la Presidenta podría utilizar ese dinero por decreto simple si se aprueba sin cambios el DNU ahora cuestionado.

Así, el salto del monto sería importante. Y su posible utilización para cancelar deuda con los acreedores privados podría tener consecuencias inflacionarias de peso.

En el corto plazo, entre tanto, el Gobierno no tendría inconvenientes para pagarles US$ 2.187 millones al Banco Mundial y al BID.

Aunque hacerlo no tendría mucho sentido. Si quisiera y negociara, podría lograr una refinanciación.

Además, pagarle al BID y al Banco Mundial implica cancelar deuda que tiene tasa de interés baja, un objetivo que no se compadece con los argumentos del DNU ahora frenado por la Justicia.

La presunta urgencia para usar reservas en el pago de deuda a particulares no encuentra correlato en algunos indicadores económicos.

Pese a la crisis por el despido y restitución de Martín Redrado en el Banco Central y la intención de tomar parte de las reservas, tanto el dólar como los depósitos en los bancos siguieron reaccionado positivamente.

El Banco Central lleva comprados más de 500 millones de dólares en lo que va del mes y los depósitos en pesos crecieron 1.000 millones de pesos.

Esos indicadores volverían a mostrar que una parte de la economía se desprendió de algunos cimbronazos políticos.

¿Será porque los mercados creen que no está mal destinar parte de las reservas para cancelar deuda con intereses altos?

¿O porque consideran que la paralización que le impuso la Justicia al plan de tomar las reservas resulta la salida más atinada?

Cuando salió el decreto, los mercados festejaron. Ahora el futuro está menos despejado y cabe esperar que el Gobierno cambie su estrategia.

Si bien seguirá adelante con el canje de la deuda para los bonistas que no entraron en 2005 -y tendría asegurada una aceptación del 50%-, la operación ahora tiene menos atractivo para los acreedores porque les ofrece un panorama más incierto.

Pero no sólo en materia externa debería revisar sus planes.

La suba de los precios merece más atención y la inflación le está volviendo a jugar una mala pasada a los argentinos.

Según los cálculos privados este mes el costo de vida volvería a subir 2% impulsado por una fuerte suba de los alimentos.

Carne, fruta, lácteos y verduras están actuando como motores de un aumento promedio de 3% en los alimentos en enero.

La Presidenta tuvo que ceder y para remover a Redrado deberá escuchar previamente la opinión de una comisión Bicameral.

Tal vez vaya llegando el tiempos de repensar la estrategia de pagarle a acreedores privados echando mano a reservas que supuestamente están demás.

Comentá la nota