Discurso presidencial con algunas cifras maquilladas

Discurso presidencial con algunas cifras maquilladas
La Presidenta destacó que los cereales sólo abarcan un tercio de la exportación y elogió los resultados sociales del modelo. Resaltó un crecimiento que se cortó a fines del 2008
Tiene 56 años, llegó a la Presidencia de la Nación desde el peronismo, es mujer y goza de buena salud. Pero vive en una realidad como la del anciano líder radical, el mismo que sufrió el primer golpe de Estado del siglo XX y que las generaciones posteriores recuerdan porque se le escribía un personalizado “diario de Yrigoyen”.

Los laderos de Cristina Fernández de Kirchner, especialmente Guillermo Moreno interviniendo el Indec, fueron más allá. Manipularon las estadísticas para mostrar un crecimiento superior al real (desde 2008), subestimar la inflación (desde 2007), ocultar parte de la pobreza y la desocupación. La actual Presidenta y su marido lo saben; pero ella eligió ayer las cifras que más le gustan.

“Esta crisis nos encuentra en el sexto año del ciclo de crecimiento económico más importante de nuestros 200 años de historia”, dijo, durante la inauguración del 127º período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Como en un talk show, los aplausos fluyeron rápido. Pero el dato no era cierto.

El período más importante de crecimiento duró nueve años, de 1881 a 1888 inclusive, y durante ese lapso el PBI a precios de mercado se incrementó casi 146%, con picos del 26% (en 1882) o más del 17% (1885). Hubo otro período de crecimiento más prolongado, los once años que fueron desde 1903 hasta 1913, pero la suba fue del 111%.

Los datos se pueden consultar en el libro “Dos siglos de economía argentina”, en el cual Orlando Ferreres brinda detalladas estadísticas sobre el período 1810–2004. De esta obra surgen las cifras mencionadas, como también el 47% del primer peronismo (1946-1955).

En dos tercios de ese tiempo, seis años, las dos administraciones Kirchner lograron un 66% de crecimiento, detalló ayer Cristina. “De ese porcentaje, 47 puntos se lo debemos al mercado interno, porque este modelo de acumulación tuvo en el mercado interno, la exportación y la inclusión social, sus ejes fundamentales”. Más aplausos, y otra cifra que la llenó de orgullo: “La participación de los trabajadores en el PBI llegó a 43,6% durante 2007, mientras que en 2003 era de apenas 34%”.

El logro de la administración Kirchner, no obstante, parece modesto si se lo compara con el histórico 50/50 conseguido durante la primera presidencia de Perón. Además, la participación de los trabajadores –dicen varios economistas– seguramente se contrajo en 2008, como cada vez que hay alta inflación.

A lo largo del año pasado, los precios treparon cerca de un 30%, contra menos del 10% que reconoce el Indec. Este “dibujo”, a su vez, tiene un doble efecto cascada importante: subestima la pobreza (oficialmente es menor al 20% pero llega a 30 puntos) y sobreestima la participación de los trabajadores en la renta nacional. “(Guillermo) Moreno se conforma con parecer peronista, no importa si realmente lo es en cuanto a mejorar la calidad de vida de los trabajadores”, dice un ex funcionario del primer gobierno kirchnerista.

La Presidenta también destacó que la desocupación es del 7,3%, las exportaciones llegaron a u$s 70.124 millones en 2008, y que el superávit fiscal fue de 4,6% sobre el PBI. Confiables los dos primeros números, y dudoso el segundo, comparten una característica: pertenecen al pasado. Es decir, al reciente 2008, pero que en virtud de la crisis financiera internacional parece haber transcurrido hace décadas.

Las chicanas para el campo no podían faltar. Sobre exportaciones superiores a u$s 70.000 millones, “la mayoría correspondieron a manufacturas de origen industrial. La exportación de cereales abarcó u$s 24.000 millones, pero de éstos, u$s 14.000 millones correspondieron a la agroindustria, aquella rama que aporta valor a la materia prima”. Tan cierto como que, igualmente, las retenciones a los cereales permitieron sostener el superávit fiscal.

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