Con un discurso menos dogmático, Zamora vuelve a postularse para diputado.

Después de cuatro años de estar alejado de la escena política, el ex diputado Luis Zamora decidió volver a ser candidato.
Con su movimiento de izquierda, Autodeterminación y Libertad, intentará conseguir una banca en el Congreso o por lo menos renovar la que todavía tiene Gerardo Romagnoli en la Legislatura porteña.

—¿Por qué decidió volver a ser candidato?

—Nos atrajo mucho el marco político mundial. La crisis del capitalismo. Pocas veces se lo ve tan al desnudo, en toda su barbarie. Y eso estimula a aprovechar la campaña electoral, que es una tribuna de debate político, y plantear nuestra mirada. Nosotros existimos para estimular que la población se involucre, participe.

—¿Cuáles van a ser los lineamientos principales?

—Aportar en este debate cuesta. En este momento se da que hay una tendencia al maniqueísmo. Los Kirchner se presentan como parte una epopeya, y por el otro lado, De Narváez, Solá, Macri, Binner y especialmente Carrió, también aparecen como cruzados, de que está en juego la ética, el país y la república. Este es el momento del pueblo, para que decida, y no le dan lugar. Es bueno o malo, y no hay lugar para grises.

—Me sorprende al radical Zamora escuchar hablar de grises... ¿Es el mismo de siempre?

—Somos anticapitalistas y enfrentamos los grandes poderes. Sabemos que somos radicales en ese sentido, transformadores, revolucionarios. Nosotros sí hicimos un análisis crítico de todo lo dogmático de la izquierda, nosotros reivindicamos la multiplicidad.

—¿Cómo superó el conflicto que tuvo con dirigentes del partido que se fueron acusándolo de tener manejos autoritarios?

—Eso fue parte de errores que cometimos. El que se va y se roba una banca siempre mete alguna excusa. Autodeterminación y Libertad es un movimiento que se inició sin planos. En el MAS los teníamos: Lenin, Trotsky ya habían escrito todo. Entonces el camino se hace más incierto. Y se cometen errores. Y yo noto que la gente me cuestiona, más que todo que no nos hayamos presentado en el 2003 a las elecciones a presidente. Y en la elección a jefe de Gobierno tuvimos muchos votos pero poco cuerpo. Fue otro error. Eramos nuevos y nos conocíamos poco.

—¿Y ahora ya tienen cuerpo?

—Y... Una vez en Diputados Alvaro Alsogaray dijo: "Zamora es un cuerpo extraño a esta Cámara que algún día vamos a tener que extirpar". Y me sentí muy bien definido. Porque somos un cuerpo extraño ahí adentro. Ahora no intervenimos por tener cuerpo, porque tampoco es que medimos 20 puntos en las encuestas... pero sí vemos que en estos años nos reorganizamos. Por eso no intervenimos en el 2007.

—La primera vez que dejó de ser diputado vendió libros. ¿Esta vez qué hizo?

—Me puse a trabajar de abogado. Aposté por la profesión, porque ya por la edad cada vez es más difícil conseguir un trabajo.

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