Discriminación en redes sociales y un caso que reaviva la polémica

En la ciudad de Bahía Blanca se creó un grupo en Facebook para burlarse de una sordomuda. Ante esto, surge la polémica: ¿libertad de expresión o algún tipo de control por parte de las páginas?
En Bahía Blanca, se creo un grupo dentro de Facebook con el único objetivo de burlarse de una joven sordomuda que pide dinero en las calles de esa ciudad. Sin embargo, este es sólo uno de los cientos de casos que existen en las redes sociales y que propone nuevamente el debate si debe permitirse la absoluta libertad de expresión e incluso las expresiones de racismo o de burla por alguna discapacidad física o psicológica o bien debe existir algún tipo de control sobre estas páginas.

Juan Carlos Lucas, consultor de empresas vinculado a las nuevas tecnologías, señaló que está en contra de que se limiten las expresiones porque puede hacerse de acuerdo a arbitrariedades, "porque es peligroso depender de alguien que regule la libertad". De esta forma, pone el acento en identificar a los internautas: "Me parece que es muy importante la construcción de una identidad sólida en internet, que sean identidades confiables, que se sepa quién es el que escribe y que sea lo más transparente posible".

Por su parte, María José Lubertino, presidente del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), dijo que "el aumento de actos de odio se debe a que ante el avance en el reconocimiento de derechos, los intolerantes tienen reacciones más violentas". Sin embargo, no critica al medio (en este caso internet), sino a las personas que, finalmente, son quienes discriminan.

En consecuencia, propone limitar, mediante principios legales y éticos, algunos mensajes.

El caso de Sónico

Tomás O'Farrell explicó que en la red de Sónico, de la cual es fundador, "tenemos gente que controla los contenidos y que cuando da con alguno que viola los términos de uso es eliminado".

"En Sónico puede haber, por ejemplo, grupos de partidos de ultraderecha, que mientras se dediquen a dar a conocer sus creencias y principios, y a fomentar su ideología, no hay problema, pero en cuanto ofendan o agredan a otros, los borramos", agregó O'Farrell, publicó el diario Clarín.

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