Discordia por una reunión con De Vido

Los empresarios querían mantenerla en secreto
MAR DEL PLATA.- Molesto como nunca, un empresario, acaso uno de los más poderosos y de perfil más bajo que tiene la Argentina, tomó ayer el teléfono y se comunicó con uno de sus pares con quien había compartido, en los últimos días, dos reuniones privadas. Le dijo que no contara con él, que no participaría del selecto grupo de ejecutivos que se había reunido el miércoles con el ministro de Planificación, Julio De Vido, para lograr un canal de diálogo con el Gobierno. "No voy más", resumió.

Un revuelo empresarial ajeno a este coloquio explicaba las razones por las que les cuesta tanto a los hombres de negocios conformar una estrategia conjunta. El motivo de la discordia, que se plasmó principalmente en la UIA, fue la publicación de algo supuestamente ultrasecreto: un grupo de empresarios se había autoconvocado para transmitirle a De Vido sus preocupaciones por una supuesta radicalización del país y obtener una reunión con la Presidenta. Enrique Eskenazi, Jorge Brito, Aldo Roggio, Luis Pagani, Claudio Cirigliano, Luis Betnaza, Alejandro Macfarlane y Miguel Acevedo formaban el seleccionado.

La reunión con De Vido fue en el ministerio y duró 20 minutos. Faltaron algunos: Pagani, por caso, sólo estuvo en encuentros anteriores con sus pares para delinear el grupo y la estrategia. Los que asistieron fueron más o menos sinceros: le dijeron que querían que al Gobierno le fuera bien, que de eso dependía la suerte de todos, y que no querían quedar presos de una "pelea entre dos gigantes". La metáfora usada puede dar una pista del por qué de tanta histeria con la publicación del asunto: uno de los "gigantes", graficaron, es el grupo Clarín. El otro espaldarazo fue sobre el acuerdo con el FMI. Todos necesitan la vuelta a los mercados internacionales.

De Vido aceptó los postulados. Pero la desesperación cundió entre los hombres de negocios al conocerse el encuentro, que haría peligrar el puente. Así, empezaron los dibujos discursivos y las contradicciones. "¿Roggio dice que no estuvo en la reunión? ¡Pero si estuvo conmigo!", se sobresaltó uno. No fue extraño, en ese contexto, que muchos se enojaran con el periodismo. Al final, Cristóbal López, tan observado por sus pares aquí, se llevó el premio a la franqueza del Coloquio: habló on the record con todos los medios y dijo que votaría a Kirchner en 2011.

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