Disconforme con los anuncios, el agro prepara un tractorazo

Los productores locales recibieron muy mal las promesas de Cristina Kirchner. Marcharán a la Casa de Gobierno provincial.
Al salir de la reunión del martes pasado con autoridades ministeriales y con la Subsecretaria de Producción Agropecuaria de la Nación, Carla Campos, los agricultores de Mendoza mostraron esperanza y optimismo ya que, a pesar de que se les pedía paciencia, estaba la posibilidad cierta de que los anuncios presidenciales les otorgaran un principio de solución a su dura situación.

Sin embargo, dos días después el optimismo se transformó en desazón y la esperanza en bronca, ya que los anuncios no se cumplieron y la solución parece cada vez más lejana.

Así lo expresan los miembros del Comité Ejecutivo Frutihortícola de Cuyo, entidad conformada por representantes de las principales asociaciones de frutas y hortalizas de Mendoza y San Juan.

“Si no tenemos una respuesta rápida, el martes haremos un tractorazo”, advirtió Spitalieri. “No va a ser fácil manejar en el centro a 6 mil o 7 mil tractores y camionetas”, advirtió el productor ajero.

“Parece que el Gobierno nacional no dimensiona la realidad de las economías regionales”, dijo Juan Riveira, de la Asociación de Frutas Frescas, indicando además que “hoy existe ausencia total de mercados. Eso es lo que pasa con el damasco”.

En el mismo sentido, opinó Carlos Quinteros, de la Federación de Duraznos. “No sabemos cómo estará el futuro. No tenemos una bola de cristal”, afirmó.

“La industria está descapitalizada porque bajaron los precios internacionales y subieron los costos internos”, explicó Rolando Kaiser, de la ciruela desecada.

“Hoy los tiempos se acaban. Nuestro producto tiene los plazos vencidos”, dijo José Spitalieri, productor y exportador de ajo.

El enojo de los productores se debe a que en los $1.700 millones que la Nación destinará al sector agropecuario, no se aclara cuánto irá a las economías regionales, cómo se superará la caída de los precios en el mundo ni el aumento de costos.

Hoy Brasil, con una moneda devaluada 40%, se niega a pagar precios altos a productos mendocinos, como el ajo, el durazno o la ciruela desecada.

Además, la Aduana le reclama a los ajeros que vendan la caja a US$ 18, “cuando no es posible venderla ni a US$ 13 -dijo Spitalieri- porque en Brasil no pueden pagarla".

A todo esto se agrega que este año habrá una abundante producción. “El durazno viene bien”, dijo Quinteros. “La ciruela también”, agregó Kaiser. La cuenta es fácil. Si caen los precios externos, si aumentan los costos productivos y de mano de obra y si hay mucha producción, el productor deberá vender barato y casi todo en el mercado interno, lo que implica un alto riesgo de pérdida de fruta.

Con este escenario, los productores están perdiendo esa paciencia que tanto les pide el Gobierno que tengan.

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