¿Discípulos de Chávez?

Por Mariano Grondona

Hugo Chávez no es un fenómeno excluivamente venezolano porque otros presidentes latinoamericanos como el ecuatoriano Correa, el boliviano Morales y el nicaragüense Ortega lo siguen puntualmente. Tampoco es un fenómeno exclusivamente latinoamericano porque, por haberse aliado con Irán, ha entrado en el juego grande de la lucha por el poder mundial detrás del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, quien está muy cerca de cumplir su amenaza de "borrar a Israel del mapa" mediante el despliegue de su creciente poderío nuclear. El gobierno israelí le ha anticipado a Obama que, si la diplomacia norteamericana no contiene a tiempo a Ahmadineyad, Israel lanzará un ataque aéreo preventivo contra Irán.

A través de su alianza con Irán, Chávez se ha puesto así en la primera línea de fuego de una inminente confrontación internacional, pero hoy atraviesa no sólo una frontera geopolítica sino también una frontera "ideológica" porque la naturaleza de su propio régimen está cambiando.

Hasta ayer podía decirse que Chávez era sólo un autócrata más de los tantos que ha padecido nuestra región. Pero ahora avanza hacia la estatización total de los medios de producción y de comunicación, a lo cual viene a sumarse la persecución de sus principales opositores, varios de los cuales han debido exiliarse, y hasta de los extranjeros que llegaron para hablar en su país, como el conocido publicista peruano Alvaro Vargas Llosa. Estos nuevos pasos de Chávez lo están poniendo más cerca del totalitarismo que de la mera autocracia porque, en tanto las autocracias se contentan con concentrar todo el poder político, los regímenes totalitarios aspiran no sólo a que sus súbditos los obedezcan sino a que "piensen", además, como ellos.

Estos antecedentes ponen al rojo vivo nuestra propia situación política en plena campaña electoral porque, al advertir que Chávez pudo anticipar sus planes totalitarios a la pareja presidencial cuando se reunió con ella hace unos días en El Calafate, nuestras centrales empresarias, solidarizándose con los grupos empresarios argentinos que el dictador venezolano quiere expropiar o confiscar, ahora se inclinan a pedir que se excluya a Venezuela de la unión latinoamericana de naciones por la sencilla razón de que ya no es una democracia.

Hasta ahora, los Kirchner habían conseguido desplegar un chavismo en cierto modo ambivalente, pero el reclamo empresario, del cual participa hasta cierto punto la CGT, los pone ahora contra las cuerdas. ¿Se han sumado los Kirchner, después de todo, a los discípulos latinoamericanos del dictador venezolano? Si no se han sumado, no les queda mucho tiempo para aventar esta sospecha.

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