Discapacitados marcharán por la ciudad en reclamo de más rampas

Asociaciones de discapacitados emprenderán mañana una marcha para poner de manifiesto las dificultades que enfrentan cada día. La falta de rampas en las veredas y la imposibilidad de trasladarse en los servicios públicos son algunos de los padecimientos más frecuentes. En el marco de la Semana Santa titularon la actividad como "vía crucis", un camino lleno de obstáculos donde no hay quien ayude.
Mañana, a partir de las 10, un grupo de personas con dificultades físicas y mentales se reunirán en la esquina de Sarmiento y Córdoba para transitar un vía crucis haciendo una alegoría de la subida de Cristo al Calvario. "Utilizamos el parecido religioso en esta Semana Santa, para expresar de una forma más gráfica lo que nos cuesta transitar cada día la ciudad", manifestó Claudio Halcovich, uno de los integrantes de la organización Sin Barreras Rosario.

Sin rampas. Los puntos centrales de la expedición serán los edificios públicos que no tienen rampa. "No podemos acceder a ellos, en una ciudad que se jacta de ser «para todos»", se quejó Halcovich.

   El recorrido partirá de la esquina céntrica hacia Córdoba y San Martín, un local de comida rápida donde es imposible acceder a los sanitarios. Luego seguirán por edificios que no tienen rampas para discapacitados, como el de Córdoba y Maipú (el Jockey Club), el Correo Central, el Concejo Municipal, el Monumento a la Bandera y el edificio de la Secretaría de Promoción Social.

   La marcha se detendrá en la esquina de Córdoba y Laprida, una de las paradas de ómnibus más frecuentadas. "Es muy difícil que los colectivos paren para subir sillas de ruedas, porque las rampas no les funcionan", aclaró el organizador.

   La peregrinación culminará frente a la Municipalidad, "el edificio representativo de la ciudad al que ningún discapacitado motriz puede acceder", dijo el hombre .

Sin transporte. Entre los obstáculos más grandes con los que se encuentran los discapacitados son la resistencia de taxistas, remiseros y colectiveros para llevarlos. "Nadie te para en la calle", dijo Halcovich.

   El hombre, que está en silla de ruedas, confirmó que "los colectivos con rampa que puso la Municipalidad no andan. Hay más de 25 unidades, pero en una sola funciona".

   "Hay choferes —añadió— que me han dicho que me olvide de que las arreglen porque ese trabajo en Rosario no lo hace nadie". De este modo, para viajar en colectivo, las personas en silla de ruedas necesitan de alguien que las alce, las suba y luego les alcance la silla.

   "Tampoco te paran los taxis o remises", afirmó. En el caso de pedirlos por teléfono, "hay que esperar al menos una hora y contar con alguna persona que te suba".

En la calle. Este mismo relato podría ser contado por los cientos de discapacitados que quieren movilizarse por la ciudad por medio de un transporte público.

   Luego de haber accedido a un transporte, si es que lo lograron, las personas con alguna discapacidad deberán enfrentarse a otro obstáculo más: el de poder recorrer las calles. La mayoría no tiene rampas, y si las hay están rotas. Halcovich rescató la de la esquina de San Luis y Dorrego, que fue arreglada gracias a la obra que rescata la convivencia entre árabes y judíos.

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