El directorio toma las riendas y nace el Banco de Néstor

Las nuevas autoridades del BCRA están concentradas en darle su impronta a su paso por la entidad. Planean una batería de medidas para estimular el crédito. La política cambiaria no se toca.
"Ya está, ya está". El kirchnerista director del Central está exultante. Admite que aplaudió de alegría cuando, por la TV que tiene en su despacho, vio la salida de Martín Redrado, el viernes cerca de las nueve de la noche. "Ya está, no entra más", dice ahora, repitiendo la afirmación de Aníbal Fernández. Por orden de la Justicia, el radical K Miguel Pesce tomó las riendas de la institución.

Ayer, la jornada agobiante no impidió que varios miembros del directorio del Banco Central tomaran contacto telefónico desde temprano. "Nos espera un lunes con mucha tensión pero no importa. Empieza otra era", se dijeron. Varios funcionarios tienen en mente proponer medidas para darle una impronta a la nueva gestión. Sin eufemismos, ellos dicen que desde pasado mañana "el directorio toma el poder". Los soldados de Cristina y Néstor se imaginan algo así como el Banco Central de la República Kirchnerista.

Cuando mañana se abran las puertas de Reconquista 266 toda la atención estará puesta en si Redrado finalmente intenta volver a su despacho o se resigna a dejar su puesto, tal cual lo marcó el fallo de Cámara. "Tomamos el poder y eso es irreversible", aseguró a este diario un director.

La apuesta es a que Pesce se mantenga en la presidencia hasta el 23 de septiembre, el vencimiento original del mandato de Redrado. El propio Pesce dio señales de que se quiere quedar ahí. Y que será leal a la Casa Rosada. "Saben que yo juego bien", comentó a uno de sus colaboradores respecto de su relación con los Kirchner.

Pesce asegura que se siente más que cómodo con el Gobierno actual, a pesar de su origen radical. "El kirchnerismo tiene una línea progresista muy clara en el manejo de la política económica. Hay sobrados ejemplos. Entre las más recientes, la asignación universal. En lo estrictamente financiero, adhiero plenamente a la política de desendeudamiento", refrenda el titular provisorio del BCRA.

PLANES I. Los directores del Central que hasta la semana pasada habían pasado la mayor parte del tiempo diseñando la estrategia contra el embargo que había planteado el juez neoyorquino Thomas Griesa, ahora que ese punto se arregló y Redrado quedó afuera de la institución, pusieron la mira en la marca que le darán a la nueva etapa.

Antes de que termine el fin de semana, los directores definirán si en las próximas horas toman una medida en concreto como señal de que las cosas han cambiado. Por lo pronto, mañana mismo, a partir de las cuatro de la tarde, terminarán de corregir el Informe de Inflación, la publicación más importante del Central. Los funcionarios le quitarán los párrafos que remitan a Redrado. Ya no figurarán aquellos en los que el ex jefe elogiaba el rol de la entidad en la salida de la crisis internacional. Tampoco estarán las críticas a la actual expansión del gasto público. Para los kirchneristas, esas menciones tienen una orientación "ortodoxa inaceptable".

La idea es que los informes continúen pero, una vez que los funcionarios de la línea técnica del organismo los escriban, pasarán por el tamiz del directorio. "Van a salir investigaciones económicas en serio", asegura un director, descartando que se venga una intervención al estilo INDEC.

PLANES II. Ni la Casa Rosada ni el directorio parecen decididos a modificar la Carta Orgánica que rige la autoridad monetaria en el corto plazo. Ya hubo contactos entre funcionarios, legisladores y el ministro Boudou para avanzar en cambios para más adelante. El argumento principal es que la Carta refleja la época de la convertibilidad, cuando el Central era sólo una caja de conversión y no tenía ninguna influencia en la política económica. La postura oficial es que, como dicta la Carta, el BCRA debe "preservar el valor de la moneda" (evitar la inflación), pero que debe apuntar a la cuestión social. Al respecto, Pesce ya fijó su postura frente a sus colegas: "No sólo debe atender la estabilidad de precios sino también a sostener el nivel de empleo. Es lo que menciona la Carta de los Estados Unidos". El presidente provisorio no descarta que esa idea fuerza se explicite en alguna próxima declaración del Banco.

Sin tocar la Carta, entre los miembros del directorio ya circulan varios proyectos que podrían implementarse rápidamente.

• Liberación de encajes a aquellos bancos que les presten a los fábricas para su producción.

• Una menor absorción de los pesos que emite el Central cuando compra dólares. Hasta ahora, la mayor parte del dinero que imprime la entidad son absorbidos mediante Letras y Notas. Son títulos de deuda que compran los bancos ya que les reditúan una tasa de interés. Ahora, la idea es que una mayor porción de los pesos emitidos sirvan para aceitar préstamos baratos a pymes. "Por el momento, esos bonos sólo sirven para hacerles el caldo gordo a los bancos. Hay que cambiar", afirma un entusiasta funcionario K.

• Presionar a los bancos para que cumplan con una norma que debería estar vigente: que los préstamos se entreguen tomando en cuenta la historia del cliente y su flujo de caja y no sólo por su patrimonio. En el Central acusan a Redrado de no actuar ante las entidades financieras para que cumplan esta iniciativa.

• Habilitar una ventanilla de liquidez especial para que los banqueros se nutran de dinero para prestarles a las pymes.

"En la historia de los Estados Unidos no hay un solo titular de la Reserva Federal que haya desafiado al presidente de la República. Acá sí, y hay que cambiar las cosas", afirma Pesce cuando un colega le pregunta sobre el futuro que imagina. Su interlocutor añade: "Cuando la Reserva Federal salvó al banco de inversión Bear Stearns con 26.000 millones de dólares pasándoselos al JP Morgan, la medida contradecía a la Carta Orgánica. Y sin embargo se tomó por pedido de Bush".

De todos modos hay que ser justos con Redrado. A Néstor Kirchner se le reconoce audacia para muchas cosas, pero no tanta para otras. Durante su gestión no hubo una propuesta de reforma impositiva ni una ofensiva contra la City porteña para que los bancos jueguen a favor del modelo productivo. "¿Por qué lo haría ahora?", se anima a cuestionar uno de los miembros del directorio afín a los K.

DÓLAR Y LISTAS NEGRAS. Ni Pesce ni ningún director del Banco cuestiona la estrategia de Redrado frente al tipo de cambio, con lo cual habría que esperar que se mantenga la denominada "flotación administrada". Lo mismo, se sabe que Pesce siguió con atención la devaluación del real en Brasil del 4% en una semana.

El nuevo jefe es de los que piensa que la competitividad de la economía puede corregirse con medidas comerciales antes que con una devaluación. Para Pesce, el dólar no está subvaluado, por lo cual no haría falta moverlo del actual rango de 3,80 - 3,85 pesos.

Las líneas gerenciales del banco, designadas en su gran mayoría por Redrado, temen un desplazamiento. En las últimas horas corrió el rumor de que ya hay listas negras.

Hernán Lacunza fue removido en las 17 horas que Pesce gobernó la entidad un par de semanas atrás.

Ahora, las miradas están puestas en Pedro Rabasa, subgerente general de Economía y Finanzas, y en Héctor Domínguez (Supervisión y Seguimiento). En el directorio afirman que habrá una evaluación de todos los técnicos antes de tomar decisiones.

Cuando mañana llegue a la entidad, después de preguntar si se apersonó Redrado, Pesce se sentará en su sillón de siempre y promete terminar en septiembre con más de 50 mil millones de dólares de reservas.

El Guernica y las amistades radicales del nuevo presidente del BCRA

Miguel Pesce, el inesperado presidente interino del Banco Central, prometió a sus íntimos que permanecerá en el despacho que ocupaba como vicepresidente. No cruzará el jardín interno que lo separa de la oficina, más amplia y distinguida, donde hasta el viernes se refugiaba Martín Redrado. Pesce dijo que se quedará en su escritorio de siempre, rodeado de las mismas paredes sin fotos de presidentes o presidentas. Pero donde lucen dos cuadros y una pequeña reproducción del Guernica de Picasso.

La copia del cuadro del pintor español tiene una explicación. Pesce tiene una fundación que impulsa el denominado "Proyecto Guernica", cuyo objetivo es armar una red de ciudades no bélicas, entre las que quiere incluir a Buenos Aires.

De origen radical desde su militancia en la facultad de Ciencias Económicas, Pesce cultivó un perfil técnico pero nunca se apartó de la identidad partidaria. En la Cámara de Diputados fue asesor del entonces presidente del bloque de diputados de la UCR, Raúl Baglini; avanzó en política como una de las caras porteñas de la Corriente de Opinión Nacional de Federico Storani en los primeros 90; y al final de esa década llegó a la Secretaría de Hacienda de la Ciudad en la primera gestión de Aníbal Ibarra. Se convirtió en parte del espacio de radicales K de la Concertación Plural que pergeñó Néstor Kirchner en 2007 para darle sustento a la candidatura de Cristina. Allí compartió escenario con el vicepresidente Julio Cobos. Pero de él se alejó cuando Cleto votó en contra de las retenciones móviles.

En las dos semanas que lleva el escándalo del Banco Central, cerca de Pesce aseguran que no recibió ni un solo llamado de la cúpula del radicalismo. Ni del mendocino Ernesto Sanz, que preside el partido; ni de Gerardo Morales, su antecesor. "Nadie me llamó, Sanz tampoco", asegura. Detrás del titular del partido, de todos modos, se mueve un viejo conocido de Pesce: el inefable Baglini. Mendocino como Sanz –"no como yo, que soy porteño y a Mendoza sólo iba de vacaciones", dice Pesce–, el experimentado dirigente asesoró a los radicales frente al conflicto del Central.

Baglini comparte además el Centro de Estudios para el Cambio Estructural (CECE) con Jesús Rodríguez, secretario general de la UCR y ex compañero de militancia de Pesce en Ciencias Económicas. Si el vínculo se mantiene, el presidente interino del Banco Central prefiere no hacerlo público y mantener el bajo perfil que siempre lo caracterizó.

"El año había terminado tranquilo como para pensar que iba a empezar así", descarga Pesce ante sus colaboradores reclinando el sillón de su escritorio, en el despacho del segundo piso del Banco Central.

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