El directorio del BCRA dio otro paso para acorralar a Redrado

Necesitará un permiso de sus pares para representar a la entidad en el exterior
La tijera de los devenidos en opositores a la gestión Redrado volvió funcionar a pleno ayer para seguir recortándole funciones y tratar de acotar al mínimo su actividad como presidente del Banco Central (BCRA), cargo que conserva gracias a una decisión judicial.

La primera reunión del directorio de esa entidad tras la reasunción de Martín Redrado en el cargo volvió a dejar a la vista el nuevo esquema de poder que se impone en esa entidad: todos los temas que planteó el presidente fueron girados "a comisión".

Por el contrario, la denominada "bancada K" (en la que militan el vicepresidente, Miguel Pesce, y los directores "santacruceños" Gabriela Ciganotto, Carlos Sánchez y Waldo Farías; el delegado del ministro Boudou, Sergio Chodos, y el ex aliancista Arnaldo Bocco) impuso parte de la agenda: repuso en un cargo "sensible" a un funcionario al que ya habían promocionado el viernes (y Redrado removió luego) y aprobó una suerte de reglamentación sobre los viajes al exterior que, en los hechos, deja esa parte de la agenda del presidente a merced de lo que dispongan los directores y busca impedir que siga representando al banco en encuentros internacionales, entre otras cosas.

Redrado entendió el cambio de reglas de juego como un simple "pase de facturas". Pero desde su entorno recordaron que, en todo caso, la "vigilancia" no será un impedimento para que mantenga sus contactos fuera del país. "De hecho, acompañó la medida, pese a que se abstuvo a la hora de la votación, igual que los directores Zenón Biagosh y Carlos Pérez", sus aliados.

Pero la nota saliente del día fue que el directorio evitó tratar el decreto 2010, es decir, no habló del denominado Fondo del Bicentenario, ni tampoco examinó la situación generada en torno a Redrado tras su apelada remoción, porque existe un acuerdo tácito entre las partes de que se trata de temas que ya los exceden, según logró establecer LA NACION tras múltiples consultas.

El temario original de la reunión contemplaba una explicación sobre la evolución del programa monetario (que realizó Carlos Pérez), un sinnúmero de cuestiones meramente administrativas (la contratación de tres empleados, por caso) y el tratamiento sobre una flexibilización de las normas que regulan los créditos en dólares, hasta ahora sólo accesibles para las firmas exportadoras, para que puedan ser sujetos de esos préstamos las empresas que forman parte de esa misma cadena de valor.

Pero aunque la iniciativa ha sido largamente analizada, por persuasión de la bancada oficialista el tema volvió a comisión.

La cuestión más álgida para Redrado fue la restitución al frente de la subgerencia de asuntos jurídicos de Marcos Moiseeff, el funcionario al que había desplazado tras su propia reposición judicial como presidente, tras comprobar que le había dado "letra" a la argumentación utilizada por la presidenta Cristina Kirchner para disponer su despido.

El directorio con mayoría oficialista le devolvió a Moiseeff la responsabilidad que ya le había conferido el viernes, cuando los premió con el ascenso por su lealtad. Y bloqueó la posibilidad de que sea el propio Redrado quien lo pida, "algo que habría intentado tal vez para mitigar los efectos de la denuncia penal que Moiseeff presentó en su contra ante el fiscal federal Guillermo Marijuán y que recayera en el juzgado federal a cargo de Rodolfo Canicoba Corral", confió uno de los directivos que lo enfrentan, aunque tras reclamar anonimato.

También quedó validado un mecanismo que permitirá a los directores imponer temas que se incluyan para su tratamiento sobre tablas en las reuniones de cuerpo de aquí en más, una potestad que hasta ahora sólo tenía Redrado y que ahora quedará abierta ante cada propuesta de temas que sea aceptada por mayoría simple. Ese cambio fue, por caso, el que permitió que ayer se aprobara el pedido de permiso ante viajes o gestiones con el exterior.

La reunión del cuerpo marcó un nuevo capítulo en la crisis de la entidad, situación que no parece inmutar al director Arturo O Connell, quien sigue de vacaciones en Italia aunque su pronunciamiento ya no cambiará la correlación de fuerzas en la batalla por el BCRA.

Comentá la nota