Los directores K extienden su poder en el Central

El cerco en torno a Martín Redrado se estrecha cada día más. En mayoría, los directores del Banco Central que responden al kirchnerismo amenazan con quitarle hasta la potestad de pedir café a su despacho.

Ayer le prohibieron divulgar los informes de rutina del organismo (como el de inflación, el de bancos, el de estabilidad financiera y otros) sin previa consulta con el directorio.

En paralelo a la embestida parlamentaria y judicial en su contra que reforzó el oficialismo, los directores K también desautorizaron las últimas proyecciones de Redrado para la economía de 2010 y ordenaron al área legal que revea sus críticas al Fondo del Bicentenario, que el Gobierno aspira a nutrir con las reservas para pagar los vencimientos de la deuda del año.

La cita del directorio comenzó poco antes de las cuatro y era para definir la tasa de interés de corte de las LEBAC (Letras del Banco Central), algo que siempre decidió sólo Redrado, pero que ahora requiere la venia del resto del cuerpo. El todavía jefe del Central sospechaba que algo más ocurriría y por eso no se sorprendió cuando sus enemigos volvieron a poner sobre la mesa la cuestión de sus atribuciones.

El bloque K esperó a que se definieran las cuestiones operativas y luego planteó "sobre tablas" el tratamiento de los poderes del presidente. Para eso contaban con la mayoría automática que logró alinear la Casa Rosada: seis de diez directores. Los disciplinados son Miguel Pesce, Sergio Chodos, Carlos Sánchez, Waldo Farías, Gabriela Ciganotto y Arnaldo Bocco.

Redrado sólo contaba allí con el apoyo de Carlos Pérez, su ex socio de la Fundación Capital y mano derecha durante sus cinco años y medio de gestión. Hasta Zenón Biagosch, el otro director que lo venía apoyando, se ausentó sin aviso.

El veterano Arturo O’Connell (a quien el oficialismo cuenta entre sus filas por su histórico desprecio hacia Redrado) avisó que a sus vacaciones en Italia anexaría una gira por la India.

Según las fuentes consultadas en Reconquista 266, los directores le impusieron la prohibición de difundir estudios "de carácter institucional, sin el paso previo por la Comisión Siete (Economia y Finanzas) y su posterior elevación al directorio". A la vez, pidieron que la Comisión Cuatro (Asuntos Legales) vuelva a evaluar el expediente del Fondo del Bicentenario.

El poder fáctico sobre las operaciones más relevantes del Central está en la Comisión Seis, a la cual reporta el estratega cambiario de la Mesa de Dinero, Juan Basco. Las tres, claro, están dominadas por kirchneristas.

Mañana el directorio volverá a embestir contra Redrado en su habitual reunión de los jueves. Algunos de sus adversarios incluso apuestan a que el ex golden boy ya no esté en su silla.

Especulan con las señales que les deslizó sobre una posible "salida institucional" que lo protegiera y que dejara en manos del Congreso la decisión de fondo de pagar o no la deuda con reservas.

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