Diputados: el último round del año, por los despachos

Diputados: el último round del año, por los despachos
Solá y Michetti se quejaron. Kirchner, privilegiado. Caprichos y una oficina "mufa".
La última disputa del año en la Cámara de Diputados, en algunos casos a los gritos, no se generó a partir de proyectos, diferentes criterios para resolver los graves y urgentes problemas del país, ni siquiera sobre posiciones o alianzas políticas. Lo que alteró los nervios de los legisladores fue el reparto de los despachos para los recién ingresados: hubo discusiones, caprichos, cábalas y hasta ocupaciones "de prepo" para asegurarse espacios.

La asignación de los despachos muchas veces se concreta de manera poco civilizada, por decirlo de algún modo. Tanto que los diputados más precavidos se adelantaron a gestionarlos con algún colega saliente. "A mí me lo habían advirtido: 'Arreglá con uno, cambiale la chapa y metete que no te pueden sacar, por los fueros'. Y así fue", contó sin ruborizarse una debutante macrista.

"¿Cómo puede ser que el jefe de bloque de la tercera fuerza no tenga oficina en el Congreso?", se quejó Felipe Sola, del peronismo disidente, cuando le tocó el despacho que dejó Jorge Sarghini en el edificio Anexo y le negaron otro en el Palacio principal. Pero hubo otra voz todavía más áspera, cuando surgió la posibilidad de que accediera a un lugar en el tercer piso. "¡De ninguna manera, acá no vamos a aceptar a ningún opositor!", rechazó Agustín Rossi, titular de la bancada del Frente para la Victoria. En ese sector, además de su despacho, están los oficialistas más fieles como Carlos Kunkel, "Cuto" Moreno, Patricia Fadel y José María Díaz Bancalari. Y el propio ex presidente Néstor Kirchner, sin problemas para quedarse con uno de los más cómodos: el que usaba Patricia Vaca Narvaja, hasta la semana pasada vicepresidenta primera de la Cámara baja, con tres salas, una amplia mesa para reuniones concurridas y comunicación directa con el del santafesino Rossi.

Ricardo Alfonsín, el flamante vicepresidente primero del cuerpo, se ubicó en el segundo piso dominado por los radicales. En el tercero, por el rechazo a los opositores, tampoco pudieron instalarse Gabriela Michetti y Jorge Triaca, los dos del PRO que habían pedido lugares en el Palacio porque se movilizan con sillas de ruedas. La ex vicejefa porteña se quejó porque le ofrecieron un despacho en el octavo piso del Anexo e iría al primero, con baño para personas con discapacidad.

Elisa Carrió, en cambio, quedó conforme: ocupará el amplio cuarto piso de un edificio sobre Rivadavia, frente al Congreso. Allí se ubicaba Adrián Pérez, ahora ex jefe de bloque de la Coalición, que para darle el gusto se mudará al despacho menos espacioso que dejó la socialista Silvia Augsburger.

"Se quejan por todo: porque falta luz o porque hay mucha, porque son internos o porque se escucha el ruido de la avenida...", contó un empleado de la Cámara, con resignación. Y las cábalas también juegan: los oficialistas no quieren saber nada con un despacho supuestamente "mufa", cercano al de Kunkel. "Por ahí pasaron 'Chiche' Duhalde, Eduardo Camaño y Felipe Solá. Es la silla eléctrica", comentó uno, aliviado porque ya tenía el suyo. Algunos diputados están en todos los detalles...

Comentá la nota