Diputados provinciales recorrieron los bañados del Río Atuel

"“Es necesario que de una buena vez Mendoza se siente a negociar. El perjuicio para nuestra provincia, con esta sequía que vemos por todos lados y nos demuestra cómo nos tratan las provincias condómitas del río, es muy grande...”" "“No podemos permitir que semejante extensión de tierras se quede sin producir absolutamente nada por un simple capricho..."” “"No sé cuál debería ser la estrategia para volver a contar con agua en los cauces de los ríos, pero algo hay que cambiar porque hasta ahora no hemos obtenido los resultados esperados...”"
Las frases entre comillas corresponden a algunas de las reflexiones que se le oyeron a los diputados Alfredo Schanton, Horacio D’Amico, Luis Cervellini y Jorge Feliú del justicialismo, Carlos Bruno y Hugo Pérez del Frepam y Juan Carlos Scovenna, de la Coalición Cívica, después del recorrido que hicieran por el oeste pampeano visitando los humedales, los bañados del Atuel y del Salado, la gran salina conocida como El Salitral Encantado y también a los puesteros de la zona.

Los legisladores, acompañados por agentes de la subsecretaría de Ecología de la provincia y de la Administración Provincial de Energía, hicieron su primera parada a 340 kilómetros al suroeste de Santa Rosa, en el puesto La Cautiva.

Allí dialogaron con Salustiano Suárez, el puestero que tiempo atrás supo estar en conflicto con la justicia, que llegó hasta a desalojarlo por la demanda de quienes decían tener título de propiedad de esas tierras que él y su familia habitaban desde hacía 40 años o más.

Y tras visitar el viejo cementerio donde todavía descansan los restos del pulpero Molina, ajusticiado por Bairoletto, recorrieron la sequía de lo que supo ser el arroyo Las Barrancas, en el lote 2, que es una fiel demostración del viejo mar que fue La Pampa, ya que la muchísima sal del lugar, como las marcas de lo elevada que supieron estar las aguas, así lo indican.

Vegetales autóctonos de sampa, tomillo, cactus, jarilla, chilladora, palo sur, uña e’ gato, unquillo y tupé, sirven de parapeto de animales como lagartijas y maras que se escondían al paso de los visitantes.

Sobreviven como pueden, pero la seca es tan imponente que despierta indignados comentarios… "Es una risa... –se oyó-, los mendocinos nos mandan toda la porquería del lavado de los canales, toda la sal y casi nada de agua, mientras nosotros tenemos que quedarnos con toda esa basura ya que nos topamos con el Tapón de la Amarga, que impide el paso de esas aguas al Colorado para que no se queje la provincia de Buenos Aires".

Antes de marchar hacia el Salitral Encantado, los legisladores se detuvieron muy cerca de allí, en el picadero de los indios, lugar donde las coloridas y desgastadas piedras que usaban los indígenas para hacer lanzas y flechas, quedaron como mudos testigos de un tiempo en el que el agua no faltaba en la zona, donde verdaderas aguadas servían de lugar de reposo para los fatigados aborígenes.

Un impresionante mar de sal, de sesenta mil hectáreas, con una isla en el medio y todo, es lo que le sigue a esta hoy inhóspita geografía, porque quienes se adueñaron del Río no dejan que nada crezca en la zona. El Salitral Encantado es una alucinación en el oeste desértico que implora agua.

Después de hacer noche en el albergue de Santa Isabel, los diputados se detuvieron sobre los escombros de la escuela que los militares de la subzona 14 en el nefasto año 1978 tiraron abajo para intentar esconder uno más de sus crímenes de lesa humanidad, el de haber torturado salvajemente a una docente de esa escuela (que se levantaba a 30 kilómetros de Arbol de la Esperanza) por el sólo hecho de que la directora dijo haber visto al marido de la docente con un arma de fuego por el lugar. Una locura.

A cien kilómetros de Santa Isabel está el puesto de Mercedes Badal, una mujer sola que en su hectárea de campo cría unas 150 vacas y sufre la sequía impresionante de estos tiempos, pero que también muestra la paradoja de los puesteros de la zona, ya que tan acostumbrados están a la negligencia mendocina de no liberar agua del Atuel, que han hecho medianamente productiva la zona de los bañados que las pocas veces que el Atuel tiene agua, termina inundada. Cuando el bañado es, Mercedes Badal queda aislada, como en una isla en medio del desierto bañado.

Los puestos de Pinedo, de Calfur y de Urquiza fueron visitados por los legisladores que también observaron la enorme sequía de los bañados del Paso de la Maroma, de El Ranquel y hasta de Nido del Aguila, que sí contaba con un poco de agua estancada, resto de lo que tres años atrás, no más, era una verdadera laguna donde se podía pescar.

El final del viaje fue "Paso de los Algarrobos" a unos cuarenta kilómetros de Santa Isabel que ya contaba con agua del Salado, quizá un aliciente para una lucha que se impone, seguir haciendo lo imposible para que el Atuel vuelva a La Pampa.

Voces

"Me ha servido mucho para conocer bien la situación –dijo el diputado Hugo Péres, del Frepam. Pude ver bien la zona ya que nunca había llegado tan cerca de los humedales. Además fue bueno haber venido con gente del APA, de ecología y con otros diputados como para que podamos debatir sobre el mismo lugar".

"Queda claro que cada vez necesitamos más el Atuel en la provincia de La Pampa. No podemos permitir que semejante extensión de superficie se encuentre sin poder producir absolutamente nada por una situación que aparece como caprichosa. Acá no hay colores políticos de ningún tipo, sino que estamos todos juntos apoyando al Poder Ejecutivo para tratar de revertir esta situación".

Alfredo Schanton, del PJ, dijo que a los legisladores les quedó claro "que tenemos un oeste con un potencial importantísimo desde el punto de vista productivo como zona de cría, pero hoy muy castigado por la sequía y la falta de entrada de agua suficiente de los ríos Salado como Atuel, que ha llevado a una gran parte del oeste pampeano a un estado de desertificación".

"Si la provincia de Mendoza o quien tenga la oportunidad de permitir que el agua del Atuel corra como un río interprovincial, como corresponde, vieran la situación que esa falta ocasiona en La Pampa con baja de napas, con el impacto ambiental impresionante que esto provoca y la baja de productividad de esas tierras…seguramente cambiarían de actitud", agregó Schanton.

"Esta recorrida –dijo-, también nos ha servido para ver en situ lo que es el gran salitral y los humedales del Atuel para manejar la realidad a la hora de dictaminar sobre su declaración como áreas protegidas".

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