Diputados: preocupan los “faltazos” a las comisiones

Los legisladores dicen que no alcanzan a cubrir todas las áreas en las que están anotados y se retrasa el trabajo. Las unificarían.

Entre Labor Parlamentaria, las comisiones especiales, las permanentes y la sesión, los diputados aducen que no pueden asistir a todas las reuniones que tienen por día.

Por eso, dicen que es común que no cumplan asistencia en una o varias de las citas que tienen comprometidas, por lo que la tarea parlamentaria se hace más lenta de lo que -incluso- puede inducir la mentada burocracia. Ahora, los bloques se están poniendo de acuerdo para achicar tanto el número de comisiones como la cantidad de legisladores necesarios para poder dar quórum en las mismas.

La idea nació del presidente de la Cámara Baja, Jorge Tanús, y cuenta con la anuencia de los partidos mayoritarios así como de los monobloques que -claro- sólo tienen a una persona para que cubra todos los flancos. Se espera que, para antes de mayo, algunos artículos del reglamento interno ya estén modificados.

El objetivo es trabajar de manera más eficiente ya que, la mayoría de las veces, los diputados están anotados en más de dos comisiones permanentes a las que aseguran no tener tiempo de asistir. La explicación es que a esto deben sumarle las reuniones de Labor Parlamentaria así como el trabajo que les insumen las comisiones especiales como la Bicameral de Seguridad.

Tanús y el resto de los diputados dan fe de que "la mayoría pone empeño en su trabajo" y que las avivadas o "sincolas" sólo se dan en contadas excepciones. Coinciden, además, en que existen temas urgentes que llevan a los legisladores a descuidar ciertas comisiones por falta de tiempo.

Más allá de que la superposición de horarios es una realidad, la semana pasada se vio al titular de la Cámara bastante ofuscado por los faltazos de algunos legisladores. Aunque él lo niega e insiste en lo mucho que trabajan así como en el bajo nivel de fracaso de las sesiones en general, cuentan que el justicialista es capaz de llamar por teléfono a los diputados uno por uno para preguntar por qué no han dado su presencia en las comisiones que le corresponden.

Lo cierto es que existen dos propuestas en danza. Por un lado, se pretende achicar el número de comisiones. En la actualidad, funcionan trece de manera permanente. La idea es reducirlas al menos a diez, fusionando las temáticas principales como -por ejemplo- las de Trabajo y Tercer Sector con Economía o la de Vivienda con Obras Públicas. "Disminuir el número de comisiones no implica sacar de agenda distintos temas. Por el contrario", opinó Mariano Ficarra, presidente del bloque radical.

La otra alternativa es reducir el número necesario de legisladores para otorgar quórum en las comisiones, algo que se está dificultando bastante por la mencionada superposición. El problema aquí es que para que los despachos salgan para su tratamiento se necesita la firma de la mitad más uno. Si los diputados no van, los expedientes no salen y las leyes menos. "Esto permitiría mejorar la calidad y conseguir el quórum rápidamente", apuntó Tanús.

Estas dilaciones prácticamente no se dan en las comisiones más importantes, ya que allí salen los temas que le interesan a la mayoría, los que están en la agenda de los medios o del Ejecutivo como prioritarios. Así, Hacienda y Legislación no suelen contar con espacios vacíos. Cuando aparecen temas urgentes también es fácil reunir el quórum. El trabajo en comisiones sirve para pulir los proyectos de ley, convocar a especialistas, cotejar la constitucionalidad, proyectos anteriores, etc. La llamada labor parlamentaria se realiza el día anterior a la sesión y allí se define un orden de prioridades para el tratamiento de las leyes.

Necesidad de nuevos aires

La modificación, en líneas generales, es aprobada por los representantes de los bloques. "Creo que es bueno para la Cámara y casi indispensable teniendo en cuenta la actual situación en donde hay tantos bloque personales", expresó Néstor Piedrafita, único diputado del ARI. El legislador de uno de los seis monobloques resaltó que el sistema lo lleva a faltar a reuniones que se superponen y a las que debería asistir por ser único representante de su partido.

Para los partidos con mayor representación el tema tampoco es sencillo ya que hay quienes deben cumplir con cuatro o más comisiones. "Otra opción era limitar el número de comisiones por legislador", expresó Andrés Marín, presidente de la bancada cobista.

Los responsables de bloque, además, deben estar al tanto de todos los temas para luego bajar línea o informar al resto. Por este motivo, Ficarra ve con buenos ojos otra opción que se barajaba y que tenía que ver con que los presidentes no tuvieran que elegir ninguna comisión fija para así poder ir moviéndose entre los temas más urgentes.

En este sentido, Alberto Sánchez -al frente de la bancada demócrata- expresó que como están dadas las cosas es imposible cubrir todo y que habría que retornar al número original de comisiones. Aunque descartó su apoyo al cambio, estimó que algunos pondrían reparos por temor a perder protagonismo

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