Diputados: la oposición quiere restringir al máximo los decretos de la presidenta

Busca cambiar la ley que regula su implementación, para que sólo rijan si son avalados por las dos cámaras. Hoy quedan firmes con la ratificación de sólo una de ellas, un atajo que en la Casa Rosada pretenden usar para seguir legislando por esa vía. También intentarán limitar las situaciones en las que la presidenta pueda evitar el Congreso.
Los decretos que la presidenta firmó desde que se quedó sin la mayoría parlamentaria alentaron a la oposición a modificar la ley que regula esas disposiciones, para impedir que continúe con su costumbre de saltear el Congreso, donde hoy el kirchnerismo es minoría.

Es que aún en desventaja, desde el 10 de diciembre la presidenta siguió tomando disposiciones en soledad desde su despacho.

En este lapso rubricó cuatro decretos e necesidad y urgencia (DNU), y hasta evitó convocar a sesiones extraordinarias para que, tal como marca la Constitución, esas medidas sean de inmediato tratadas en ambos.

Con esa martingala no obtuvo buenos resultados: entre los decretos firmados estuvo la creación del Fondo de conurbano, frenado en la justicia; la habilitación para la emisión de bonos en la Comisión de Valores de Estados Unidos, que igual objetó el canje de deuda; y la remoción de Martín Redrado del Banco Central, envuelta luego en una novela de enredos con reminiscencias judiciales y políticas. El veto parcial a la reforma política, es el otro decreto en espera.

Con estas disposiciones el Gobierno apeló a aprovechar una trampita que esconde el artículo 24 de la ley 26.122, que regula la implementación de los decretos de necesidad y urgencia desde 2006, una norma que la presidenta se jacta de haber redactado en su época de senadora.

Ese apartado señala que "el rechazo por ambas Cámaras del Congreso del decreto de que se trate implica su derogación de acuerdo a lo que establece el artículo 2º del Código Civil, quedando a salvo los derechos adquiridos durante su vigencia".

Por error u omisión, el texto dejó abierta la posibilidad de que con el aval de una sola Cámara el decreto quede promulgado. Es lo que hoy buscan en la Rosada, donde saben que tendrán una minoría imposible de remontar en Diputados, pero aún conservan esperanzas de alcanzar el quórum propio en el Senado, al menos por un voto.

Dejar a salvo los derechos adquiridos del decreto durante su vigencia permite jugadas como las de este verano, cuando Cristina Kirchner echó a Redrado por decreto, con la excusa de que el Congreso estaba de receso.

"Es algo que tenemos que acordar con el oficialismo, porque sino va a haber una tensión permanente", propone un diputado radical que ya trabaja en esta modificación.

La oposición intentará además limitar al máximo las razones que puedan justificar un decreto. Quieren que los decretos sólo lleguen ante casos extremos en los que no sea posible convocar al congreso.

Esta modificación comenzará a ser estudiada en dos semanas cuando se reúna por primera vez la comisión de Asuntos Constitucionales, que comanda la peronista opositora Graciela Camaño, y donde, como en todas, el kirchnerismo es minoría.

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