En diputados el kirchnerismo logró quórum gracias al ex macrista

Con números muy ajustados, el oficialismo votaba anoche el paquete económico que también incluye la moratoria impositiva y facilidades para regularizar trabajadores en negro. La norma pasará al Senado. ¿Los capitales tiene patria?
Los diputados del oficialismo estallaron en aplausos cuando la figura de Eduardo Lorenzo Borocotó comenzó a bajar los escalones que lo conducían a su banca. Con su presencia, el kirchnerismo alcanzó el quórum que le permitió tratar el paquete económico que incluye el blanqueo de capitales, la moratoria impositiva y facilidades para quienes regularicen empleo en negro. Sin ocultar la alegría por la ovación, Borocotó se saludó afectuosamente con el santafesino Agustín Rossi, titular del Frente para la Victoria en la Cámara baja. “La historia recordará a este proyecto como la ‘Ley Borocotó’”, comentó resignado antes de ingresar al recinto un importante diputado de la oposición que esperaba en el Salón de Los Pasos Perdidos. Anoche, al cierre de esta edición, el kirchnerismo y sus aliados se aprestaban a aprobar el proyecto oficial.

La chicharra que convoca a la sesión sonó algo más de una hora. El oficialismo no conseguía quórum. Aunque faltaban algunos de los suyos, los K habían logrado sentar a Paola Spátola, que integra el Grupo Parlamentario Peronista que se identifica con Felipe Solá, y a los dos diputados del ARI de Tierra del Fuego, Leonardo Gorbacz (ver recuadro) y Nélida Belouz.

Desde hace días el oficialismo trabajaba para conseguir apoyo. Su prédica dividió varias bancadas. “Se nos incendia la provincia”, dijo Belouz a este diario para explicar su presencia en el recinto. La legisladora hacía referencia a una iniciativa, para la que pediría tratamiento, que apuntaba a socorrer a su provincia. La movida de los diputados de Tierra del Fuego sacudió la interna del bloque del SI. Los seguidores de Eduardo Macaluse pedirán a los fueguinos que definan si continuarán dentro de la bancada o si responderán a los mandatos de la gobernadora Fabiana Ríos.

La mayor parte de la sesión transcurrió con muchas ausencias. El radicalismo definió al proyecto que permite ingresar en el circuito formal el dinero proveniente de la evasión u otros delitos como “una autoamnistía”. El porteño Claudio Lozano dijo que la iniciativa garantizaba “la impunidad fiscal”. Recordó que Pérez Companc, Repsol, Shell y otras firmas se verán beneficiadas con la extinción de las causas que se les iniciaron por la fuga de capitales que desembocó en la debacle de 2001.

Había 73 diputados presentes cuando el bonaerense Felipe Solá afirmó que el proyecto “elige beneficiar a los peores argentinos”. Ubicó entre ellos a la oligarquía que el kirchnerismo dijo combatir con las retenciones móviles. Los kirchneristas Carlos Kunkel y Agustín Rossi hicieron ostensible que miraban para otro lado cuando Solá dijo “el Gobierno cedió, bajó los brazos” en su lucha contra los evasores.

El guante lo tomó el kirchnerista Luis Cigogna. No lo mencionó pero hablaba de Solá cuando dijo que “no aceptaría que le dieran cátedra sobre el Movimiento Nacional”.

La sesión transcurría frente a la mayor indiferencia del oficialismo. Esto lo alentó a Borocotó para pedir la palabra. Afirmó que recordaba dos crisis: la de 2001 y la actual. Mencionó que la de 2001 se debió a una idea que él alentaba: la convertibilidad. “Soy culpable de haberlo hecho”, afirmó.

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