Diputados: se adelanta la crisis

Por: Rubén Rabanal

La elección del 28 de junio no sólo complicó al Gobierno la pérdida de mayoría frente al resto de la oposición desde el 10 de diciembre, sino que también convirtió la transición hasta esa fecha en un camino demasiado peligroso. Desde esta semana la mesa de conducción de la bancada oficial deberá negociar una agenda de temas a votar que le permita garantizar a la Casa Rosada la prórroga de las facultades delegadas que incluye desde potestades para cobrar impuestos hasta la fijación del nivel de retenciones a las exportaciones de granos.

La oposición ya adelantó que no restará quórum para aprobar ese proyecto, pero el efecto destructivo que tuvo el resultado de las elecciones de junio en el poder del kirchnerismo en el Congreso puede convertir esa negociación en una pesadilla.

El bloque oficialista hoy no tiene la unidad que mostraba hace un año, producto de la resistencia que comenzó a aparecer a muchas de las medidas que anuncia la Casa Rosada, una consecuencia típica de cualquier Gobierno que pierde poder.

Esa lógica llevó a que el núcleo concentrado que responde con lealtad absoluta al matrimonio Kirchner se haya limitado a los diputados que renovaron bancas en la provincia de Buenos Aires y algunos casos aislados en el resto de las provincias.

Para el resto rige desde hace meses una regla impensada en el universo kirchnerista: todo se discute y analiza. Ese efecto ya lo vivió el santafesino Agustín Rossi, presidente de la bancada, en las últimas votaciones y ahora se agravará.

Drama colateral

Debe sumarse, además, otro drama colateral: los 42 diputados hasta ahora oficialistas que no consiguieron renovar banca en las elecciones ya se volvieron mucho más difíciles de controlar. Al no quedar adentro de la estructura del Gobierno que seguirá con mandato en el Congreso hasta 2011, deben ahora volver a sus provincias a comenzar desde cero, pagando además el costo político de muchas de las medidas del Gobierno que apoyaron en los últimos dos años, en especial la guerra por las retenciones. Cada uno de ellos subirá hasta el extremo sus exigencias para avalar proyectos que pida Cristina de Kirchner y en algunos casos hasta se alinearán con la oposición en un intento final de reciclarse para el futuro.

Esa crisis interna no es exclusiva de este Gobierno: todos los presidentes sufrieron el efecto de ver cómo se convertían en enemigos, legisladores que hasta pocos meses antes militaban en la tropa propia. Es el efecto que siempre produce el abandono político y que esta vez ayudó a que se comience a formar un especie de subbloque de desahuciados dentro del oficialismo.

El horizonte para el kirchnerismo en Diputados es más complicado aún en las comisiones. Muchas de ellas deberán sesionar en las próximas dos semanas para emitir los dictámenes de los proyectos que el Gobierno quiere debatir en el recinto. El problema es que el Frente para la Victoria ya perdió mayoría en algunas de ellas producto de las migraciones hacia afuera del oficialismo y de los rebeldes que ya se niegan a jugar la imagen propia a favor de los mandatos de la Casa Rosada.

De ahí que muchas comisiones directamente no se reúnan bajo el temor de que la oposición consiga imponer allí dictámenes contrarios a los proyectos oficiales. Sólo la Comisión de Agricultura tiene una reunión garantizada. Pero en la estratégica Presupuesto y Hacienda, de hecho, el macrista Esteban Bullrich ya adelantó que se iniciará otra batalla.

Un caso extremo es el de la Comisión de Energía. El kirchnerismo ya no controla ese cuerpo y corre el riesgo de no poder frenar allí el proyecto para declarar inconstitucional el tarifazo que dispuso el Gobierno por una resolución de 2008 sobre las facturas de gas y electricidad.

Ese proyecto ya está incorporado a la agenda unificada de toda la oposición, que pretende debatirlo en la primer sesión de agosto, la misma donde el Gobierno debe aprobar con urgencia la prórroga de toda la legislación delegada para que el Senado puede convertirla en ley una semana después, antes del vencimiento de esa delegación a favor del Poder Ejecutivo.

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