"Ni Dios tiene unanimidad"

"Ni Dios tiene unanimidad"
Gorosito les puso el pecho a los dirigentes que ya no lo bancan, se apoyó en Aguilar y, por si acaso, aclaró que "por mi cabeza no se cruza la idea de irme". Así, ¿podrá resistir una derrota con Chacarita el domingo?
"Si Dios no tuvo unanimidad, menos la voy a tener yo". Amén.

Néstor Gorosito enfocó su actualidad en el plano de lo religioso. Acaso porque está obligado a rezar para que las cosas se vuelvan a acomodar. Una fuerte disconformidad sobre su gestión pasó a ser la plegaria madre en el mundillo de River. Tal como anticipó Olé, hay varios dirigentes que quieren que se vaya ya mismo. Los jugadores no parecen dispuestos a dejar la carne por su causa. Los hinchas, con apenas dos partidos a cuestas, perdieron la fe. Y Pipo, optimista consuetudinario, resiste.

Además de su parábola todopoderosa, el entrenador dejó otro título: "Por mi cabeza no se cruza la idea de irme". Así salió ayer a enfriar los rumores de una despedida inminente. Lo hizo, tenso, en la conferencia de prensa. A esa altura del día había adoptado una postura conciliatoria. O sea, tenía claro que no serviría cargar directamente contra los actores que lo cuestionan.

¿Quién lo sostiene? "Por lo menos José María (Aguilar), Fito (Rodolfo Cuiña) y Mario (Israel) me manifiestan su apoyo y me dijeron que tengo que estar tranquilo", respondió Pipo, enfatizando que sólo le interesa el aval de estos tres dirigentes. Lo curioso es que luego reconoció que el tercero de la lista no lo llamó sino que le hicieron extensiva su solidaridad. El secretario nunca estuvo muy convencido de su contratación. Y en estas horas de zozobra no tendría por qué cambiar de idea.

Gorosito, entonces, está agarrado a su contrato. Mejor dicho, al vencimiento del mismo. En los 7 años y ocho meses de gestión de esta CD no se despidió a ningún técnico. La gente cercana a Aguilar asegura que el presidente procura finalizar su gobierno con la presentación de algunas obras (el vice Macchi viene de destacar la flamante cancha de bochas, única en Sudamérica) y con un Monumental futbolísticamente en paz. De ahí que en las últimas horas JM haya intentado disuadir los pedidos destituyentes para el hombre de rulos que él mismo había sugerido como sucesor de Simeone.

La cuestión es que no le pedirán la renuncia y él tampoco la presentará. Las anteriores salidas de Gorosito permiten vislumbrar su accionar en situaciones límite. De Chicago y Argentinos se fue por su cuenta y con una oferta en la mano de otro equipo. De San Lorenzo y Lanús no quiso irse. Lo echaron.

Pero el estrecho margen por el que camina no aparece signado simplemente por el humor oficial o por la reunión que hoy o mañana mantendrá con los que cortan el bacalao. Si todo pasara por ahí, el panorama de Gorosito sería más alentador. El tema es que tampoco lo entienden bien adentro de la cancha. Ayer le dio la palabra a sus jugadores durante 35 minutos de charla. Después les pidió compromiso y les dijo que hay que salir adelante. "Yo siento el apoyo. Los que mejor pueden dar una explicación son ellos. Yo siento que tenemos buena relación", aseguró. "Es lógico que el que no juega no esté contento. Lo que no es lógico es que trascienda", agregó. El técnico supone que cuenta con el apoyo del plantel hasta que se declare lo contrario. Pero asimismo desconfía de las informaciones relacionadas con el malestar de los protagonistas. Y prefiere obviar algunos cruces y caras largas que vio durante la semana pasada.

A todo esto, las encuestas marcan que los hinchas perdieron la paciencia. "Lo de la gente de River es espectacular", dijo. Ese dulce se empalagó en el paladar de los fanáticos que se intoxicaron al escuchar para qué está el equipo. "Para tratar de jugar mejor y conseguir buenos resultados". Los tiempos de aspiraciones a copas y títulos quedaron en el archivo. Pipo se aggiornó a una época menos pretenciosa. No es el único culpable, pero tiene una gran cuota de responsabilidad. Ayudó a establecer su precaria unanimidad. Que Dios lo ayude.

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