Dios nos guarde

La empresa de emergencias médicas privadas que asiste a cantidad de escuelas y jardines de infantes de la ciudad presenta irregularidades de funcionamiento, tanto administrativas como profesionales. Médicos falsos es poco decir, y ya hay más de una denuncia por mala praxis. La comuna, encima, le otorga licitaciones.
La peor de las pesadillas de cualquiera es la de tener un accidente, una urgencia de salud imprevista, y carecer de personal idóneo que lo saque del brete.

Tantas veces se ha hablado de la precaria asistencia que puede ofrecer a los habitantes el servicio de ambulancias del Hospital Interzonal, ya que la estructura con la que cuenta difícilmente podría abastecer a una ciudad de estas dimensiones. Por eso, la mayoría de los ciudadanos se ha inclinado por conseguir un sistema probado de emergencias médicas que lo saque de la zozobra que implica una situación dolorosa.

Lo mismo sucede con los niños de las escuelas: los padres transfieren la responsabilidad civil durante cinco horas, y esperan que, de sucederles algo, estén allí las unidades de emergencia. Por eso pagan una cuota extra que se destina a la contratación de un servicio de ambulancias.

Las ambulancias que tradicionalmente circulan por la ciudad bajo el nombre de fantasía Latir o Cilsalud corresponden desde 2005 a una empresa llamada Mar del Plata Salud, propiedad de Alberto Netti, que al parecer se encontraría inhabilitada para la actividad. La versión anterior de la firma, Latir S.R.L. -cuya titularidad compartía Netti con su esposa Francisca Bernarda Lescano- había sido declarada en quiebra por el Juzgado Civil nº 8 por juicios laborales diversos. Luego ellos mismos crearon Vasil Corp S.R.L., aunque siguieran usando las camionetas con el nombre de Latir, desde su sede de avenida Paso y Salta. Fue habilitada en 2001, pero según se informa, con la dirección médica aparente de un profesional que jamás trabajó allí. Tiene pedido de quiebra en el Juzgado Civil y Comercial nº 2.

Desde que existe Mar del Plata Salud, se ha hecho constar como presidente a Cristian Iván Zapata, domiciliado en Alberti 8933, en realidad una casa humilde en las afueras de la ciudad, que ostenta un cartel que indica que su morador se dedica a la plomería. De allí que sea sencillo deducir que habría prestado su nombre para armar una empresa falsa.

En la actualidad, la firma asiste a una gran cantidad de jardines de infantes, escuelas, empresas privadas de coseguro médico, ART, y además ganó la licitación para el servicio de revisaciones médicas y emergencias del EMDER, con una importante facturación mensual.

Doctor, doctor…

Pero los antecedentes de la atención médica que brinda la empresa han estado plagados de denuncias, que pondrían en alerta a cualquier padre. Ya en mayo de 2007 hubo una denuncia del presidente del Colegio de Médicos del IX Distrito, Juan Prieto, por la atención de un niño a quien se le diagnosticó y medicó utilizando un sello a nombre del doctor Rodríguez Colman, cuya matrícula fue determinada como inexistente.

En enero de este año, un joven que trabajaba en la zona centro fue atendido por un traumatismo en el brazo: su obra social AMRA MED contrataba servicio de ambulancias de Latir Cilsalud, y fue atendido por un médico y una enfermera. Ellos le aplicaron una inyección, tras lo cual los intensos dolores fueron indicadores de un daño irreparable en el tejido muscular afectado, que se fue necrosando y debe ser retirado paulatinamente. La denuncia se radicó en la unidad fiscal 11 de la ciudad, tras lo cual la empresa negó haber realizado tal atención y tener al médico firmante dentro de su personal. Luego de un primer allanamiento ordenado por la DDI local, se encontraron los documentos que atestiguan que realmente esa atención se realizó, pero utilizando los sellos de un médico que jamás estuvo en esta ciudad.

Una denuncia posterior por la muerte de un niño por presunta mala praxis llevó a comprobar que se había solicitado a la empresa Mar del Plata Salud una unidad de terapia intensiva para su traslado, porque el suministro de oxígeno era imprescindible. La ambulancia no tenía médico, ni el suministro requerido.

Abrir los ojos

Por fin, el fiscal Poggetto decidió iniciar acciones antes de que muriera más gente, y contó con las acciones de la DDI local. En nuevos allanamientos se confirmó la existencia de otros falsos médicos y personas sin títulos habilitantes que habían sido contratadas para la atención de emergencias médicas.

Se ha realizado el secuestro de gran cantidad de documentación que implica varios nombres, entre ellos a un supuesto ciudadano peruano a cargo de realizar sellos de goma con datos médicos de matrículas que no corresponden a las personas que allí figuran, ya que pertenecen a profesionales de otros puntos del país.

Alberto Netti había sido la voz cantante de una reunión llevada a cabo en el Honorable Concejo Deliberante a instancias del secretario de Salud de la comuna el 17 de abril de este año, momento en el cual se había jactado de que su empresa era la única que podía ofrecer todas las garantías: tenía habilitación provincial, director de emergentología, certificados fiscales, y más. Se había llenado la boca diciendo que él daba servicio a unas 60 escuelas, y que a 7 no les cobraba porque las consideraba carenciadas. Hoy las oficinas de Paso y Salta lucen un cartel de “cerrado por reformas”. Y la denominación misma da miedo. Sería posible pensar que un nuevo cambio de titularidad, colores, domicilio legal y otros detalles periféricos permitiría que las unidades sigan en la calle con personal sin título, sin los suministros requeridos, y con una situación irregular desde lo más elemental.

Por lo pronto, habría que saber qué sucede si en una de las sesenta escuelas que hoy tienen contratado el servicio de Latir por todo el ciclo lectivo, un chico se cae y sufre un traumatismo de esos cuyas consecuencias no podemos prever. Sería importante saber si la fiscalía, además de allanar y reunir papeles, ha implementado medios para informar a las escuelas que no tienen cobertura de emergencias; o que la que tienen no les sirve. O que se abstengan de usarla. Roguemos que algo así se le haya ocurrido a Poggetto.

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