El dinero argentino busca otro horizonte: se fueron a Uruguay $ 2.500 millones

Los bancos uruguayos vieron crecer 40% los depósitos de los “no residentes” en el año. Pero notaron el mayor flujo durante el último cuatrimestre. Se estima que el 90% de esos capitales pertenece hoy a ahorristas argentinos, que en el último tiempo eligieron un refugio más seguro para su dinero. Los analistas de ese país ven menos vulnerable al sistema, y no temen una salida de esos fondos ante un eventual regreso de la confianza en la economía argentina
Dicen que, cuando se anda hurgando algo más de seguridad, la ruta de los ahorros argentinos es bastante larga. Pero que, en ese recorrido, Uruguay es siempre una parada obligada. La crisis global, que convulsionó el humor externo en los últimos meses, y las últimas medidas de Cristina en el país, que complicaron el clima de negocios local, obligaron a los ahorristas argentinos a ensayar plazas financieras menos vulnerables para su dinero.

Una evidencia de esa incertidumbre: en la última parte del 2008, cuando todo el planeta veía a Estados Unidos y a Europa sumidos en el desastre, muchos argentinos terminaron eligiendo a los bancos charrúas como refugio para sus ahorros. Y decidieron desviar allí más de $ 2.500 millones (unos u$s 665 millones), en sólo cuatro meses, en busca de un destino que no estuviera expuesto a la volatilidad global. Pero tampoco, claro, a las decisiones locales.

Hace tiempo, esta costumbre criolla era suficiente para crispar a los banqueros orientales. Porque, ante cada crisis argentina, el sistema de ese país corría el riesgo de quedar afectado por la volatilidad.

Eso pasó, por ejemplo, en el 2001 cuando, casi de un plumazo, los depósitos de los “no residentes” llegaron a representar más de la mitad del fondeo en todo el sistema.

Ahora, dicen, la cosa es distinta: hoy este sistema bancario no aparece tan débil, y los depósitos de los propios uruguayos representan la mayor parte del ahorro del país: cerca del 74%. Los extranjeros son, en cambio, el 17,6%.

Durante este año, la gran “fuga” de capitales hacia la banca uruguaya se dio desde septiembre en adelante. Los depósitos de “no residentes” dieron un salto de u$s 854 millones (casi $ 3.000 millones) en los últimos cuatro meses del año, y terminaron arrojando un incremento anual de u$s 740 millones.

Una fuente del Banco Central de Uruguay confirmó a El Cronista que, en general, el 90% de estos depósitos pertenecen a ahorristas argentinos. De ahí se desprende, justamente, que la salida desde nuestro país haya estado en el orden de los $ 2.600 millones en el último trimestre, y en los $ 2.300 millones durante todo el año.

“Mi percepción, desde Uruguay, es que el riesgo de confiscación en la Argentina creció; con lo cual debe haber en esto un efecto de la incertidumbre que vive ese país. No tenemos información por lugar de residencia, pero seguramente haya un alto porcentaje de argentinos entre los ahorristas extranjeros, e incida en esta suba que vemos el deterioro del clima de negocios de la Argentina”, explicó a El Cronista un consultor uruguayo especializado en finanzas. Las tenencias de los residentes de ese país en el sistema aumentaron un 12% en todo el año, mientras que las de los extranjeros lo hicieron prácticamente en un 41%.

Lo peor: que hoy ningún banquero uruguayo parece estar preocupado ante la eventual “repatriación” de esos ahorros que podría provocar el retorno de un mejor clima financiero en la Argentina.

El efecto podría dejar menos líquidos a los bancos privados del país, porque implicaría un recorte de hasta u$s 700 millones. Pero, por ahora, eso no inquieta. “No creo probable que esos ahorros vuelvan allí. A la Argentina le va a costar mucho recomponer la confianza de los consumidores”, tranquilizó, sólo a los propios, un analista.

El avance de los depósitos extranjeros en Uruguay podría estar explicado, también, por la elección de ahorristas “charrúas” que mantienen negocios en otros países, y que hoy empiezan a dudar de plazas financieras consideradas históricamente más seguras. Pero eso, aseguran, suena menos probable.

“Puede haber algo de eso, quizá: que la crisis internacional ha propiciado una menor confianza de todos los agentes, en instituciones que en otro momento eran consideradas muy sólidas. Pero el tema es que el crecimiento de los depósitos no es de una magnitud que necesariamente obligue a atribuirlo a una mayor confianza en el país”, agregó el especialista.

Comentá la nota