El dúo dinámico.

Dos días después de ganar títulos en Sydney y Auckland, Nalbandian y Del Potro avanzaron a segunda. Al tandilense se le cayó Feliciano López, que iba por su lado.
Cuando levantaron sus trofeos en Sydney y Auckland, David Nalbandian y Juan Martín del Potro sabían que la programación en un Grand Slam se arma de acuerdo a las mitades (superior o inferior) del cuadro principal. Ellos cayeron justo en la de abajo, la que comenzaba primero en el Abierto de Australia, por lo que tuvieron que presentarse en Melbourne con menos de 48 horas de diferencia. La confianza pudo más que el cansancio: Nalba derrotó al francés Marc Gicquel por 6-1, 4-6, 6-2 y 6-3, y Delpo al alemán Mischa Zverev por 6-3, 6-4 y 6-2.

El unquillense pudo jugar de noche y bancarse mejor el calor; en cambio, el de Tandil debió soportar los húmedos 41° grados en el Melbourne Arena. "Encima jugué a las 14, el peor horario para arrancar el torneo. Había que tratar de hacerlo corto y bancar el calor, más que esto no creo que haga en toda la quincena", dijo Delpo. El zurdo Zverev intentó hacer saque y red, sorprender con tiros rápidos, pero Del Potro siempre tuvo la respuesta adecuada. Sobre el final, el alemán nacido en Moscú sintió el cansancio, pidió atención por calambres en el muslo de la pierna derecha y no pudo defender como lo había hecho.. "Franco (Davin, su DT) me dice que no regule, que si salís a full los primeros games y sacás una diferencia, el rival puede ver que te alejás y que no te agarra más", le dijo Juan Martín a ESPN. La buena noticia para él es que se cayó Feliciano López, el español que le había ganado las últimas dos veces que se habían enfrentado, y que en Melbourne aparecía como rival de tercera rueda. Lo eliminó otro sacador, el luxemburgués Gilles Muller. Delpo, por lo pronto, irá en segunda con el alemán Florian Mayer.

Nalbandian se sacó de encima a un rival que complica, inteligente, contragolpeador. "Jugué bien prácticamente durante todo el partido. Me desconcentré en el segundo, me debería haber tranquilizado un poco antes", dijo el semifinalista de 2006 sobre algunos ataques de furia contra su nueva raqueta roja. "Había un tema de tensión del encordado, que como había tenido poco tiempo, no pude mandarlas a hacer bien y quedaron un poco duras. Salvando estas distracciones, jugué bastante bien ante un rival que complica, estuve a la altura".

El unquillense también se refirió al poco tiempo entre torneos. "Sirvió ir, porque fueron cuatro partidos y me adapté rápido al ritmo de competencia. A veces llegás a Australia con pocos partidos... y eso te pasa factura. Por ahora me siento bien de físico, por más que jugué casi dos horas y 40. Eso sí: contra otros jugadores no puede pasarme eso de descuidarme en el segundo set". Su próximo rival, el rapidito taiwanés Yen-Hsun Lu.

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