Una dinámica que resta más de lo que agrega

Por Hernán de Goñi

En los últimos seis años, la pauta salarial que los sindicatos lograron incorporar en las negociaciones paritarias siempre estuvo por encima de la inflación. El 2010 no promete ser la excepción. El riesgo de profundizar este camino, sin embargo, es muy distinto al que se podía vislumbrar en los primeros años del actual ciclo económico.

La recuperación que comenzó en 2003 tuvo como base una importante capacidad ociosa en las empresas, que luego fue reemplazada por un repunte de la inversión. Pero cuando la pelea con el campo causó un primer parate en la actividad, que al año siguiente se profundizó por la crisis financiera global, el crecimiento mermó y el margen de los privados para sostener ese esfuerzo con su rentabilidad fue cada vez menor. El resultado, casi inevitable, fue un recalentamiento de la inflación.

En esta pulseada, hasta ahora el Gobierno jugó a favor de los gremios, porque cree que así sostiene el consumo. Si bien intentó moderar los reclamos de máxima, convalidó subas por encima de la inflación. Pero si no detiene esta inercia, gremios y empresas causarán el cuarto año de inflación de dos dígitos. Esta dinámica no es sana para ninguno de los protagonistas. Hay una ganancia aparente, pero a la larga siempre se pierde más.

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