Dime con quien andas.

El Ministerio de Transporte de la Provincia anunció que con el dinero obtenido de las multas aplicadas a las empresas y descontadas de los subsidios nacionales, se comprarían tres colectivos en el marco del programa Transporte para Todos.
"El dinero descontado es suficiente para comprar los colectivos" adujo la titular del área María José Scivetti, poniéndole la mejor cara a la apariencia de expropiación a las empresas privadas locales que la medida implica. Ninguna de las multas descontadas está, en términos legales, firme y se afectó gravemente el derecho de defensa de los empresarios. Pero el Gobierno al manejar el dinero que la Nación envía para las empresas, las descuenta de manera directa, manu militari como quien dice. Pensar que con estas medidas se pueda recrear un ámbito de confianza en el que se interesen los empresarios del sector, en los carentes servicios de transporte provinciales, es una quimera.

Sin embargo, en términos políticos, lo que seguramente causará mayor perplejidad serán los sucesos institucionales que se generen en la Legislatura Provincial La interna de los diversos grupos oficialistas que se da en esos ámbitos, no afectó de manera alguna la gestión del Gobernador. Todos los proyectos enviados por el Poder Ejecutivo pasaron sin mayores contratiempos por ambas Cámaras. La Ley que afectó los subsidios nacionales al trasporte fue vetada parcialmente, frente al silencio perpetuo de quienes habían puesto un poco de cordura con algunas modificaciones al proyecto original enviado por el Gobierno. El caso mas reciente fue la brutal bajada que le dieron al proyecto de expendio de medicamentos que el gobierno tiene congelado hace cinco años. Con dictamen por unanimidad de la Comisión de Salud, conferencia de prensa mediante, la Comisión anunció que el proyecto bajaba al recinto al día siguiente. A las pocos horas se conoció que la mayoría justicialista había decidido la vuelta a la Comisión siguiendo el camino de hielo que el Gobierno tendió a la Ley, desde hace rato.

La profundidad de la Crisis en Diputados se asoció, con pocas dudas, al manejo de la caja que puede hacer el Presidente del Cuerpo más que a cualquier abismo ideológico que pueda pensarse. Como la designación está atribuida de manera eterna - eso parece al oficialismo - la oposición política de la Cámara casi siempre la fogonea para arrimar agua a su molino. Y aún cuando algunos puedan pensar en la habilidad del Profesor Julio Vallejos, actual autoridad legislativa reelecta, como en una especie de don, lo cierto es que el manejo económico de la Cámara es el origen de este desaguisado que termina como termina.

Con Rodríguez Saa retomando una antigua intencionalidad de intervencionismo en otros estratos de la Comunidad Política que, en tiempo atrás, lo llevó a subirse al acoplado de un camión dirigiendo una intentona de destitución del ex Intendente de la Ciudad, Carlos Ponce. La gravedad institucional que supone la actitud de los Diputados oficialista, quienes integran una segura mayoría en ese Poder, disminuye si se entiende que aquí lo más grave es que el Gobernador haya aceptado la propuesta. Mucho más se confirma la versión que indica que Rodríguez Saa convocó a los Diputados a la Residencia Oficial, para responsabilizarlos del modesto papel del oficialismo en la última elección y anunciarles que el tiempo de internas se acabó, y que él, la máxima autoridad política e institucional de la Provincia, habría de elegir el próximo Presidente de la Cámara de Diputados. Y con la misma vara parar los Senadores con las autoridades del Bloque, puesto que el Presidente debe ser el Vice Gobernador y, obviamente, éste no se puede reemplazar. Aunque claro está que aquí podría pasar cualquier otra cosa.

Cuando en la mitad de la década del ochenta la policía ingreso a la legislatura local y desalojó diputados de la oposición en un proceso dirigido de manera directa por Adolfo Rodríguez Saa, entonces Gobernador de la Provincia, muchos integrantes del arco político opositor, se rindieron ante la brutal demostración de decisión política que mostraba un joven Adolfo que venía de echar mano en el Partido Justicialista con la misma determinación. Veinte años después, su hermano Alberto, ahora Gobernador, saca a relucir la misma condición y parece dispuesto a mucho más con tal de no perder el control total del aparato que mantiene en la cúspide del poder a los hermanos.

En el área chica de los Rodríguez Saa se piensa en la última elección como en una especie de sublevación generalizada que, obvio, puso en evidencia que no todo está tan controlado. Para el caso resulta evidente que la insistente y creciente presión tributaria sobre la clase media de la Provincia, tanto como los desopilantes desaciertos escatológicos de la gestión Municipal de la Capital, como tantos otros desencuentros entre la política oficial y la gravedad del momento que se vive, todos abrevan en un dique de descontento que también parece creciente.

Las líneas reivindicativas y propulsoras que se lanzan para con las Culturas Originarias de nuestra Patria, se borran con el codo cuando se analizan los desbordes Institucionales en los que incurre el Gobierno. El otorgamiento de herramientas de toda naturaleza-económicas, institucionales, etc.- con las que se beneficia la posibilidad de una existencia independiente y con autenticidad cultural, contrasta severamente con el despide de humildes integrantes del Plan de Inclusión a quienes castigan por seguir a sus referentes locales que enfrentaron a Rodríguez Saa. A medias podrías decirse, pero igualmente opusieron sus candidaturas a las oficiales, y le ganaron al Gobierno en donde se presentaron.

La posibilidad de resolver los conflictos en una Sociedad de manera democrática y consensuada, retrocede ante los avances de un proyecto político que pretenda copar sin tapujos los otros Poderes del Estado y las instituciones de la Sociedad Civil, como lo son, por ejemplo, los Partidos Políticos. Tales avances son una antigüedad que encuentran ejemplo cercano en el golpe de Estado al Gobierno democrático del Presidente Zelaya de Honduras, que el mundo entero repudia. Tanto como se alejan los proyectos serios de desarrollo de las sociedades que se abandonan a las soluciones mágicas.

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