Se diluye el espejismo de los Kirchner

Por Fernando Laborda

La encuesta exclusiva para LA NACION realizada por la consultora Poliarquía y publicada el domingo último rompió el espejismo de los Kirchner.

El sondeo, efectuado en la provincia de Buenos Aires, le otorgó a la lista encabezada por Francisco de Narváez una ventaja de 3,1 puntos sobre la nómina liderada por Néstor Kirchner y Daniel Scioli.

Aun cuando el margen de error y la distancia de 19 días hasta los comicios tornan aventurado cualquier pronóstico, hoy existe un dato irrebatible: Kirchner exhibe serias dificultades para doblegar a un empresario de origen colombiano a quien hasta febrero de este año el 41 por ciento de los argentinos decía desconocer, de acuerdo con estadísticas de la propia consultora Poliarquía.

Cuánto ayudaron la millonaria campaña publicitaria y la sátira Gran Cuñado para instalar la imagen de De Narváez en el electorado es harina de otro costal. Lo dramático para el kirchnerismo es que la tendencia polarizadora está llevando a los electores bonaerenses a preguntarse si deben legitimar o no a Kirchner y su estilo.

La reacción que despierte en los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires la percepción de que se diluye el espejismo K será clave para dilucidar el escenario electoral del 28 de junio.

Kirchner apostó a la tracción de votos desde abajo hacia arriba, justamente a partir de las candidaturas testimoniales de los jefes comunales que encabezan las listas de concejales de sus municipios. Un allegado al ex presidente de la Nación confía en que el trabajo de esos jefes territoriales en la campaña terminará volcando la elección a favor del oficialismo; "un intendente que pierda es un intendente que no podrá buscar su reelección dentro de dos años", añadió.

Ese argumento, sin embargo, podría emplearse también en contra del oficialismo. Porque si algunos intendentes advirtieran que el ciclo kirchnerista está arribando a su fin, podrían tratar de salvar la porción de su boleta electoral y terminarían alentando el corte de boletas en desmedro de Kirchner.

No menos importante para dilucidar el futuro electoral será la actitud que exhiba el propio Kirchner frente a las perspectivas adversas.

De acuerdo con sus asesores en comunicación, el ex Presidente no debería reaccionar con la iracundia y la rispidez con que acostumbra hacerlo. De lo contrario, sólo conseguiría alentar aún más la polarización a favor de De Narváez y debilitarse todavía más.

Claro que los planes pueden ir por un lado y la genética kirchnerista por otro. A veces se puede dominar el animal que está dentro del candidato y a veces no.

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