Dilemas de dos fiscales para imputar a Cristina o a Redrado

Frente a las presiones para denunciar a uno u a otro, tratan de evitar medidas de fondo.
Cuando se politiza excesivamente la Justicia, la palabra mesura puede llegar a ser una manera se poner límites. Y eso parece haber sucedido en los últimos días en las fiscalías federales de la Capital Federal que tienen a cargo las investigaciones cruzadas por los decretos de necesidad y urgencia presidenciales respecto de la situación de las reservas del Banco Central.

El Gobierno nacional ordenó al Procurador del Tesoro, Osvaldo Guglielmino, que denunciara a Martín Redrado por incumplimiento de los deberes de funcionario público por no haber liberado lo 6569 millones de dólares de reservas pare el Fondo del Bicentenario, anunciado para pagar deuda externa.

La denuncia cayó en el juzgado federal 5 cuyo titular es Norberto Oyarbide. El fiscal federal originario de esa causa es Carlos Rívolo que, de vacaciones, es reemplazado por Guillermo Marijuán.

En esta espiral de denuncias, un abogado llamado Juan Magioncalda denunció, a su vez, a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por abuso de autoridad por haber echado a Redrado. Ese expediente cayó en el juzgado 7, que está vacante y a cargo de Oyarbide. El fiscal del caso es Patricio Evers.

Más que denuncias de delitos parece que la crispación política y el enfrentamiento entre el Gobierno y Redrado, se trasladaron a los Tribunales.

A principio de esta semana era muy importante para e Gobierno que Redrado fuera imputado por el fiscal Marijuán y que la Presidenta no fuera imputada por el fiscal Evers.

En tribunales trascendió que hubo mucho interés en que Evers desestimara la denuncia por inexistencia de delito y que Marijuán cargara contra Redrado. Tan grande era la preocupación del Ejecutivo que, según fuentes de Tribunales, llegó la inquietud al quinto piso del edificio de Comodoro Py donde tienen sus despachos los fiscales.

Hubo conversaciones personales donde se plantearon los deseos del Gobierno. Y llamados telefónicos desde diferentes lugares del país y hasta desde el exterior en medio de la feria judicial para hablar con los fiscales que tenían esas denuncias calientes en sus manos.

Pero los fiscales, explican fuentes de Tribunales, priorizaron la prudencia y el sentido común. En vez de imputar directamente a Cristina por un lado y a Redrado por otro, hicieron algo permitido, pusieron paños fríos, y pidieron medidas previas para ganar tiempo.

Tomando un atajo procesal, los fiscales quieren saber cuántas denuncias hay en todos los juzgados federales relacionados con esta controversia y solicitaron documentación sobre la autarquía del Banco Central de la República Argentina que todavía esperan les manden para poder hacer un análisis a fondo de un tema tan complejo.

Con estas dos causas se puede dar una situación paradójica: por ejemplo se podría llegar a condenar a Cristina por abuso de autoridad por haber echado a Redrado porque no incumplió sus deberes y en el otro expediente se podría llegar a condenar a Redrado porque incumplió.

Tal vez por eso todo deba converger, luego de pasar por otras instancias, en un solo expediente para dar un poco de coherencia a la investigación.

Ante la contradicción y el clima enrarecido los fiscales eligieron prudencia a la espera de que se logre una salida política o institucional.

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