Los dilemas de Carta Abierta luego de la derrota electoral de Kirchner

Cuatro de sus integrantes analizan la nueva coyuntura y consideran necesario que el kirchnerismo aceite las coincidencias con sectores afines de centroizquierda sin desprenderse de las afinidades con el peronismo.
Reconstruir por fuera del PJ

Ricardo Forster (Filósofo y ensayista)

"Hay que apuntar a la reconstrucción por fuera de las estructuras del Partido Justicialista, lo que no significa desperonizarse. El PJ nunca fue un lugar referencial ni un lugar natural, sino un mero instrumento que Néstor Kirchner tenía en un determinado contexto histórico. A partir de ahora, se abre otra etapa en la que Kirchner debe contemplar otro modo de construcción política. El Gobierno deberá analizar a qué sectores puede atraer y tendrá que dialogar con sectores progresistas, como Proyecto Sur, Nuevo Encuentro y movimientos sociales. Dar por muerto al kirchnerismo es un deseo de muchos pero Kirchner es un hombre que siempre ha mostrado fuerza política, les guste o no lo que haga.

La Presidenta tendrá que hacer serios esfuerzos por recomponer y construir núcleos de gobernabilidad, para recomponer también su propia figura. El problema del diálogo es que para algunos sectores de la oposición es equivalente a plegar las banderas del kirchnerismo y que se acepten las decisiones de las corporaciones; es casi como un concepto de rendición. La oposición sabe que es preferible que el Gobierno esté débil y languideciendo hasta que llegue 2011.

Debe haber autocrítica real

Horacio González (Director de la Biblioteca Nacional)

Personalmente, nunca tuve ninguna expectativa respecto de la relación que se estableció con el Partido Justicialista. El gesto que se hacía de apoyo en él era sin dudas problemático pero parecía no haber otra alternativa.

Éste es un momento muy diferente, en el que sería conveniente intentar un llamado a la opinión independiente. Pero habrá que evaluar con qué fuerzas. Con respecto a Proyecto Sur, de Fernando "Pino" Solanas, y Nuevo Encuentro, de Martín Sabbatella, es algo complejo, porque no será fácil conciliar: los estilos no son los mismos y se trata de dos grupos que han sido muy críticos del oficialismo.

Respecto del rol que están jugando las fuerzas de la oposición luego del resultado electoral, por el momento, sus dirigentes están debatiéndose. No son todos lo mismo y hay entres ellos figuras muy absorbentes y, en varios casos, antagónicas entre sí.

Pareciera que la oposición está discutiendo sobre cómo exigen al Gobierno sin hacerlo caer; ese oxímoron atraviesa el debate de los opositores.

El Gobierno, entonces, debe explorar una posición valiente, con una crítica efectiva de estos años. Pero una crítica real y con sustancia, para admitir los errores y explicarlos con serenidad. A partir de cómo se dé esta autocrítica, podrán luego convocar a todos aquellos que quieran acompañarlos durante este tramo de gobierno hasta 2011, que puede ser uno de los más difíciles.

Si no se produce la posibilidad de encontrar un terreno en común de trabajo, se abandonará el país a una configuración de la nueva derecha conservadora. Una derecha con algunos tintes de modernidad en algunas formas comunicativas, pero que es secretamente golpista.

Por eso, en estos días, la cuestión de Honduras resultó muy importante como metáfora.

El Gobierno como minoría

María Pía López (Socióloga UBA)

La reconstrucción del kirchnerismo debe transcurrir por fuera del PJ. Néstor Kirchner puso en juego su lugar en la mesa de negociaciones del Partido Justicialista, pero eso no significa que sea por fuera del peronismo. Para eso, debe buscar a sectores que no responden a la estructura partidaria, casi como en un retorno a 2003, cuando Kirchner comenzó su gobierno con un caudal de minoritario de votos. No será sencillo, pero ese intento resultaría en una nueva transversalidad. El Gobierno debe asumirse como una nueva minoría, que puede gobernar en alianza y con distintos apoyos.

Habría que poner en discusión qué es el diálogo democrático y con quiénes debe darse. Democratizar es hacer audibles las voces de quienes no son escuchados, y ésta es una sociedad que todavía necesita procesos de democratización muy fuerte. Si hay algo que podemos discutir en relación con este gobierno –que venía con una dinámica muy cerrada sobre un núcleo de leales– es que con la derrota de la resolución 125 y la convocatoria al debate sobre la Ley de Medios eso giró bastante. Y ésos son los momentos más interesantes que dieron los gobiernos kirchneristas.

La fuerza transversal

Adriana Puiggrós (Diputada nacional. Ex directora de Escuela de Cultura y Educación)

La decisión de Néstor Kirchner de presidir el Partido Justicialista me pareció bien en su momento, porque no se puede armar una fuerza política reformista en la Argentina con perspectiva nacional y popular sin contar con el PJ.

Ahora, creo que la concepción de la transversalidad tiene más fuerza que nunca porque hay coincidencias del Frente para la Victoria con algunos en el PJ pero también con otros sectores de la centroizquierda. Ésas son coincidencias objetivas: muchas veces hemos votado juntos a lo largo del año pasado en la Cámara de Diputados.

En cuanto a la autocrítica, hay responsabilidades del propio kirchnerismo, estamos reuniéndonos para analizar lo sucedido y para mejorar. Creo que podríamos haber presentado las mismas cosas pero mejor abordadas.

Pero insisto: lo valioso es el fondo de las cuestiones. Me interesa que el Gobierno pueda seguir defendiendo, por ejemplo, una postura latinoamericanista en política exterior y esto es lo que la oposición no va a aceptar.

La oposición siempre fue agresiva, porque agresivos son los intereses que esa posición representa.

No quieren reconocer que hay un gobierno instalado que ha asegurado elecciones legislativas normales y transparentes, y sin embargo se han dicho cosas terribles.

El tema principal, de fondo, es que se debe reconocer que cada sector responde a intereses que después se visten como discursos superficiales.

El problema, el centro del debate, es si se estatiza Aerolíneas Argentinas o si se toca la renta agraria y no si Cristina Kirchner es más o menos simpática.

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