El dilema es el margen de acción que va a tener

Por Fernando Gonzalez

¿Merece Mercedes Marcó del Pont pasar a presidir el Banco Central? Sí, se lo merece. ¿Tiene los pergaminos necesarios? Sí, los tiene. El suyo es el perfil clásico de economista con formación política. Estudió en el Lenguas Vivas, en la Universidad de Buenos Aires y tiene un master en Yale. Pero además, es la sobrina de Rogelio Frigerio (el referente intelectual del desarrollismo) y sumó experiencia junto a colegas como Héctor Valle y Aldo Ferrer.

Hasta ahí, nada quie objetar. Su proyecto legislativo de reforma de la carta orgánica, que se conoció en 2008, plantea la necesidad de una banca más influyente sobre el crecimiento económico que podrían compartir muchos economistas, sobre todo aquellos que son partidarios de un Estado más regulador y una economía caliente.

El dilema es, y siempre volvemos a la misma cuestión, qué margen de maniobra le permitirán Cristina y Néstor Kirchner a Marcó del Pont para poder aprovechar sus conocimientos. Si la idea es que los Kirchner manejen a voluntad la conducción del Banco Central (como lo comenzaron a hacer tras la salida de Martín Redrado) y echen mano a las reservas para satisfacer sus necesidades políticas, las acciones de la funcionaria propuesta ayer se desplomarán con el vértigo de estos tiempos volcánicos.

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