La UE y el dilema de Guantánamo.

La posibilidad de recibir a detenidos divide a los países europeos, que debaten mañana.
PARIS.- Divididos, los europeos deben comenzar mañana (lunes) a debatir si recibirán en sus respectivos países a los ex prisioneros de Guantánamo, el centro de detención creado por la administración Bush en la isla de Cuba después de los atentados del 11 de septiembre de 2002, y que el nuevo presidente Barack Obama ha decidido cerrar.

Después de haber criticado durante años a George W. Bush por haber creado esa prisión, donde la mayoría de los detenidos permanecieron sumergidos en una suerte de limbo jurídico, los cancilleres de la Unión Europea (UE) tratarán en Bruselas de buscar una posición común a fin de colaborar con la nueva administración norteamericana, que anunció su intención de cerrar definitivamente ese centro a más tardar el año próximo.

"Mi opinión es que debemos ayudar a nuestros amigos estadounidenses a resolver el problema" tomando a cargo a ciertos detenidos, afirmó el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso. Pero, una vez más, el bloque está lejos de presentar un frente unido. "La verdad es que estamos completamente divididos", afirman fuentes europeas. "Hay una cantidad de países que quieren colaborar con Estados Unidos, y hay otros muchos que no quieren poner el dedo en ese ventilador", dicen.

Desde la creación del centro de detención de Guantánamo, los europeos han acusado al gobierno norteamericano de violar todas las normas de respeto a los derechos humanos y exigido su cierre. Ahora que Obama anunció la suspensión de los tribunales militares por 120 días y el cierre de la prisión en 2010, muchos son los que afirman que se trata de un problema creado por Washington, que debe ser resuelto por Washington.

Ese es el caso de Suecia, Dinamarca, Austria, Holanda y en particular de Alemania. La canciller Angela Merkel solicitó con obstinación a Washington el cierre de Guantánamo y poner fin a toda acción que pudiera ser considerada como tortura. Ahora, los democristianos y socialdemócratas alemanes que gobiernan el país no consiguen ponerse de acuerdo en cuanto a la actitud a adoptar.

"Si esos detenidos vienen de países donde se violan los derechos humanos y es imposible enviarlos de vuelta, entonces deben quedarse en Estados Unidos", advirtió el ministro del Interior, Wolfgang Schäuble.

"Aquel que provoca un problema debería también resolverlo", declaró por su parte el canciller austríaco, Michael Spindelegger.

Portugal, por el contrario, fue uno de los primeros países que manifestó su disposición a recibir hasta 60 detenidos de Guantánamo. España se declaró dispuesta a estudiar la cuestión, no sin advertir que "recibir prisioneros extranjeros planteará problemas legales". Francia reaccionó en dos etapas. Primero llamó a una concertación europea y después se declaró favorable a recibir a detenidos estudiando "caso por caso" y a condición de que "los interesados lo soliciten", según afirmó el canciller francés, Bernard Kouchner.

En forma inmediata no se espera ninguna decisión. La administración Obama no ha formulado aún un pedido oficial y los europeos piensan que todavía tienen un año para analizar la cuestión. El debate será sin duda largo y complicado, debido a que numerosos países de la UE participaron en operaciones clandestinas durante las cuales los detenidos eran trasladados a Guantánamo.

Las verdaderas negociaciones deberían comenzar en marzo, cuando la presidencia checa pro tempore de la UE y el comisario Jacques Barrot, a cargo del departamento de Justicia del bloque, viajen a EE.UU. para tratar una serie de temas transatlánticos.

En todo caso, Europa sólo podría admitir a aquellos detenidos sobre los que no pese ningún cargo y que corren el riesgo de ser perseguidos y torturados en sus países de origen. En esa situación se encuentran 60 de los 245 detenidos en Guantánamo.

Pero antes habrá que resolver numerosas cuestiones jurídicas. ¿Los detenidos podrán pedir asilo político? ¿Podrán circular libremente en los países del espacio Schengen? ¿Podrán utilizar los tribunales europeos para hacer juicio a los responsables norteamericanos?

La complejidad del caso también ha provocado divergencias entre los ministros del Interior y de Relaciones Exteriores de varios países europeos. Los primeros se oponen a recibir a los ex detenidos, pero los cancilleres se muestran dispuestos a hacer un gesto a favor del gobierno de Obama.

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