El dilema estatal, en un callejón sin salida

Cada vez que se quiere aclarar, oscurece. Los sindicalistas entran en la vorágine del conflicto indeterminado, y en la escalada de manifestación + bloqueos + escraches, que no conduce a otra cosa más que a la posible violencia. El gobierno no sabe cómo hacer creíble el discurso de que –aunque hay más plata- en realidad hay menos.
Los maestros neuquinos seguirán de paro hasta el lunes. No se contenta ATEN con la medida de fuerza, las protestas contra la justicia por la causa Fuentealba II, y el lento pero seguro avance hacia una situación incontrolable: también se aplicará la “unidad” con los otros gremios patagónicos, que se hará concreta con cortes de ruta asumidos por la UNTER rionegrina, con aporte un tanto culposo de los dirigentes y militantes neuquinos.

A la continuidad del paro de ATEN, se le sumarán los porteros y auxiliares de servicio representados por UPCN. Este gremio no se quiere quedar atrás y decidió extender el paro por otras 48 horas, es decir, hasta el viernes inclusive.

De paso, hicieron saber su disgusto con la diputada (Libres del Sur) Paula Sánchez, quien elaboró un proyecto para que sean los diputados los que negocien con los gremios estatales, y menciono a ATE y ATEN, olvidándose del sindicato conducido por Osvaldo Lorito.

Todo se da en medio de un raro contexto, porque el presupuesto que anticipó el gobernador Sapag en su discurso, y que debe ser la base seria de cualquier negociación salarial, todavía no aparece en su versión concreta, y por ahora es una somera enumeración de dos ó tres cifras clave, que no obstante, pueden cambiar.

Mientras los estatales marchan y cortan aquí y acullá, los grupos de subsidiados, desocupados y otras rémoras sociales de la “década infame” –vigentes en esta época presuntamente progresista- bloquean, cortan y reclaman con igual entusiasmo.

Parece que se han puesto de acuerdo en que si hay que presionar, mejor todos juntos. Y si la crisis aumenta, más presión habrá que meter sobre el gobierno que había prometido la “paz social” en función del “diálogo” y de la “anticipación a los conflictos”.

A todas luces, se hace evidente que se torna difícil volver de una realidad casi irreal, que fue la del año pasado. El paso de los meses y los nuevos acontecimientos internacionales, nacionales y regionales, ha tornado muy claro que se gastó en aumentos salariales –muchos de ellos innecesarios- cuando presuntamente no había plata, sobre la base de imaginar que se aumentarían los recursos; y ahora, en el año que aumentarían los recursos, estos por el contrario han decrecido, y no hay más plata para aumentar a nadie.

Cuando se dijo que no había, había pero se gastó. Ahora que no hay, los gremios no creen y sostienen que hay más, pensando en realidad en los recursos petroleros extraordinarios, y que la mejor apuesta económica es aumentar el sueldo a los consumidores estatales. ATEN lo dice explícitamente en su publicidad por radio: “los salarios de los maestros se quedan en Neuquén…”

Es la vieja (y ciertamente absurda) teoría de que la economía neuquina se mueve según el consumo de los empleados estatales. La teoría que pone a los estatales en el ombligo del mundo.

Por eso, será muy difícil salir de esta coyuntura. Más que complicada, es absolutamente ilógica. Gobierno y gremio se miden sin sinceridad, y la creciente violencia no ayuda, sino que confunde aun más las cosas.

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