El dilema de estar "flojito de papeles"

Una serie de entrevistas cruzadas entre concejales opositores entre sí y con sectores del oficialismo transformaron la negociación por la presidencia del Concejo Deliberante de Vicente López en una atrapante trama de intrigas y negaciones.
Todo empezó por la denuncia contra el concejal electo Germán Maldonado, de Unión Pro, acusado de haber utilizado un domicilio fraudulento para su postulación. Entonces, junto con el concejal Fermín Lencina recorrieron las oficinas de los doce concejales que quedan y que conformarán la comisión de poderes que aprueba los diplomas de los ingresantes para explicarles que en ningún momento el edil fue impugnado con anterioridad al acto eleccionario.

Esto llevó a que en una de las entrevistas, el concejal radical José Menoyo les propusiera dialogar con el intendente Enrique García para terminar de "destrabar todo". Luego de un acalorado debate interno se resolvió que fuese sólo Lencina el que participase del encuentro, lo cual sucedió el viernes pasado.

Detrás de estas movidas de los concejales Pro pareciera estar la mano del conductor político de ambos concejales, Jorge Macri, quien pretende ser candidato a intendente en 2011 pero mantener una "cordial" relación con el intendente radical K.

En tanto, para hoy está prevista una nueva reunión entre los concejales en actividad y electos de Unión Pro y el Acuerdo Cívico y Social para unificar el criterio a seguir al momento de elegir autoridades del Cuerpo. Según trascendió, el radical Gustavo De Benedetti le habría expresado a Carlos Vanelli que preferiría votar a un candidato propuesto por Unión Pro antes que uno oficialista.

Sin embargo, el mayor reparo está puesto en el candidato propuesto por el intendente para suceder a Rubén Vecchi: Menoyo. Es que el edil no logró un mínimo consenso entre sus pares del bloque y tampoco es aceptado por el resto de los concejales opositores que le están reclamando, por lo bajo, que por lo menos "cambien el candidato".

García, amante de ir a los extremos ante una oposición que nunca lo incomodó en los números, tendrá ante sí el desafío de entender que nada es para siempre y que en algún momento, "alguien tiene que ceder".

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