El PJ dilata la reforma política mientras busca sumar a la UCR

El kirchnerismo debió pasar para la semana próxima la reunión en comisión ante la negativa de opositores a acompañar su texto. Busca a la UCR y la centroizquierda
El oficialismo en la Cámara de Diputados se vio obligado ayer a patear para la semana próxima sus intenciones de lograr pronto dictamen para el proyecto de reforma política que envió al Congreso la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La negativa de varios bloques opositores a acompañar el texto impulsó el cambio de fecha en la convocatoria del plenario de comisiones que debate la iniciativa, que estaba previsto para hoy y que ahora se realizará el martes. Durante los cinco días que mediarán hasta ese encuentro, el kirchnerismo buscará sumar a la UCR y a los bloques de centroizquierda para que acompañen el proyecto tanto en la comisión como en el recinto, donde necesita la mayoría especial conformada por la mitad más uno del total de los legisladores. Es decir, 129 votos.

Si bien el presidente del bloque oficialista, Agustín Rossi, hizo saber que la postergación obedece a sus intenciones de "lograr más consenso, tanto en la comisión como en el recinto"; un funcionario con despacho en la Casa Rosada que sigue el día a día parlamentario de los proyectos del Ejecutivo admitió en diálogo con El Cronista la dificultad para conseguir los votos suficientes.

De hecho, los aliados habituales de centroizquierda con los que el Gobierno contó para sancionar las leyes más resistidas por el arco antikirchnerista no se mostraron todavía dispuestos a acompañar el proyecto del Ejecutivo. Ayer por la mañana, en una reunión que compartieron una decena de representantes de ese sector, acordaron esperar a que el kirchnerismo diga hasta donde está dispuesto a negociar antes de enredarse en la discusión. Entre otros, participaron de ese cónclave integrantes de Encuentro Popular y Social; del SI y ex radicales K.

No son, sin embargo, los únicos a los que desea sumar el oficialismo. A través del director nacional electoral, Alejandro Tullio, el Gobierno pretende seducir a la UCR. El funcionario tuvo el martes un encuentro ocasional con el radical Pedro Azcoiti, designado por su bloque para llevar adelante las negociaciones por la reforma política. Tras esa charla, las bancadas radicales de ambas Cámaras consensuaron un documento con 12 pedidos de modificaciones, que presentaron anoche al diputado kirchnerista Jorge Landau, apoderado del PJ y ariete oficialista en la materia.

En ese texto, la UCR pidió sacar la aplicación de la ley de la órbita del Ministerio del Interior, regular la pauta publicitaria oficial, prohibir las candidaturas testimoniales e introducir un artículo para que la banca legislativa ganada pertenezca al partido y no a la persona. Una manera de evitar la llamada "borocotización" de los dirigentes. "En la medida en que ese documento sea receptado, ahí se decidirá si el bloque acompaña o no", explicó a este diario un diputado radical al tanto de las negociaciones.

Por lo pronto, el oficialismo aseguró anoche estar dispuesto a conceder "casi todas" las modificaciones que solicitó en los últimos días la oposición, a excepción de la boleta única –un pedido identificado con la Coalición Cívica, un partido que ya definió que irá con dictamen propio y rechazará el proyecto en el recinto–. "Buscamos algo parecido a la unanimidad", aseguraban ayer voceros de la primera línea de la bancada. La Casa Rosada espera incluso el acompañamiento de algunos legisladores enrolados en el PJ disidente con los que ya comenzaron a negociar.

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