"Ya les dije a Ariel y a Marcelo que me tienen que hacer goleador".

"Ya les dije a Ariel y a Marcelo que me tienen que hacer goleador".
Fabbiani asegura que puede ser el 9 del equipo y suma a los ídolos en su desafío. Ah, también avisa que pedirá los penales y los laterales, y apuesta a lo grande: "Si soy goleador, la Selección estará ahí".
Empezaron a tirar paredes. Gallardo advierte que River no dispone de un 9 con gol. Ortega, ídem. Y Fabbiani, que en el medio ha ido escuchando el eco de sus limitaciones en el área, devuelve la bola. "Ya les dije a Ariel y a Marcelo que me tienen que hacer goleador".

¿Clarito? No, para nada. Unos miran hacia adelante. El otro, hacia atrás. Lo que es evidente es que ambas posiciones coinciden en un punto: la necesidad suprema de River, al margen de la fricción que reclama Gorosito, es el gol. Sin gol es imposible pensar en un cambio con respecto a lo que sucedió en los torneos anteriores. Y, sin Falcao, el Ogro aparece como el máximo responsable para cambiar una ecuación negativa del Clausura: 24 goles a favor y 25 en contra.

Su campaña para presentarse como goleador fue montada durante un raid mediático por TyC, Fox y TN que, esta vez, obvió su incursión en la pantalla de Discovery Kids. "Si puedo, voy a patear los penales. Si quieren que sea goleador, me van a tener que bancar a muerte. También voy a patear tiros libres, a hacer los laterales, todo, ja", dijo, carcajada mediante. "Ahora voy a jugar más adelante y mi función será definir". ¿Más promesas? Sí: "No soy goleador, pero cuando entro a la cancha quiero hacer goles".

Fabbiani es un optimista de la vida. Pero, como diría un conocido manager, no es un optimista del gol. En River lleva dos gritos en sus 21 partidos oficiales en el club. ¿Mala racha? Parece que no. Se trata más bien de una tendencia que lo acompañó a lo largo de su carrera. En las dos etapas en Lanús llegó a 16 y su máxima en torneos cortos (Clausura 05) fue de seis. A su favor tiene la marca de Palestino de Chile: 16 en 25 encuentros.

Esta obligación imperiosa de definirse como 9 la empezó a sentir en la gira por Canadá. A esa altura ya venía compilando los consejos de los ídolos, en el sentido de que le pedían más participación en los últimos metros. Les contestó en el amistoso ante el Impact. Atrapó un rebote en el centro neurálgico del área chica y anticipó (verbo que no suele conjugar en esa zona) a uno de los defensores. O sea, un gol de centrodelantero.

El Ogro venía diciendo que quería llegar a los 15 goles. Ahora bajó un poco la cifra. "Yo me siento bien y confiado. Si sigo como en la pretemporada, voy a hacer unos 12", hizo cuentas quien sabe que en este semestre no se jugará solamente su reputación de goleador sino también su continuidad en el club. En ese sentido desafía: "Boca no es el candidato, porque River está en el medio".

Son varios los frentes que tiene abiertos Fabbiani. Una ex amiga suya de la fauna de los mediáticos (especie que está en boga dentro de las fronteras argentinas) comentó recientemente que no lo ve bien. Las apariencias engañan. El Ogro está a pocos tarros de ensalada de su peso ideal y, lógico, eso le brindará más movilidad para ofrecer desmarques y diagonales. Es lo que vislumbra Gorosito, quien en las últimas semanas le endulzó el corazón: "Si Fabbiani se pone bien, va a ir al Mundial. No tiene el olfato de Farías o Figueroa, pero si el equipo anda bien, te mete dos de tres".

"Me dio una moral tremenda. Ahora me siento Van Nistelrooy. Si llego a ser el goleador del torneo, la Selección estará a un paso", imaginó Cristian. Y también imaginó un remate superior a su otrora sugerencia canina para Cubero. "Tanto dicen que no hay 9 para la Selección, pero acá hay uno".

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